Bacterias sobreviven en la oscuridad total con altos niveles de amoniaco, nitrógeno y azufre

René Anaya

Aunque a muchos observadores extranjeros les parecería difícil que alguien pudiera vivir en México por el clima de violencia, inseguridad, pobreza e injusticia en que nos encontramos, en realidad hay otros lugares más inhóspitos para la vida tal y como la conocemos.

Por supuesto que en nuestro país se podrían crear las condiciones para modificar la difícil situación por la que atravesamos, siempre que hubiera voluntad política y, sobre todo, capacidad para obtener consensos, tal vez no en todo, pero sí en los problemas principales que nos aquejan. Donde la vida realmente parece imposible, y no por cuestiones socioeconómicas y políticas, es la Antártica, pero allí hay vida pese a todo.

 

Las amantes de los extremos

En un territorio de 4 500 kilómetros de diámetro, situado en el Polo Sur, se encuentra la Antártica, a una altitud promedio de dos mil metros sobre el nivel del mar. Se estima que contiene 80 por ciento del agua dulce de la Tierra, pero al mismo tiempo es el lugar más seco del planeta: por una parte tiene en promedio 166 milímetros de precipitación líquida (lluvia, llovizna) al año y, por otra, su promedio de humedad es el más bajo del mundo. Su temperatura anual promedio es de -17 grados Celsius.

Esa enorme región, a la que también se le llegó a conocer como el sexto continente, está cubierta por un indlandsis (término escandinavo que describe una gran porción de terreno cubierta de hielo de gran espesor), que llega a ser de 13.2 millones de kilómetros, con grosor de hasta cuatro mil metros.

Allí, a pesar de todo florece la vida, aunque no con la intensidad que se encuentra en otras regiones. La vegetación consiste principalmente de algas, musgos y líquenes; la fauna también es escasa, la única especie que vive sobre el hielo antártico todo el año es el pingüino emperador. En el agua, a temperaturas bajo cero grados Celsius, viven peces como el bacalao antártico.

Eso no es todo. Se conoce que algunas bacterias son capaces de vivir en ambientes no habituales para la mayoría de los organismos vivos, a las cuales se les llama extremófilas (amantes de condiciones extremas), pero tal vez ninguna como la recientemente descubierta por científicos del Desert Research Institute (Instituto de Investigación del Desierto), de Nevada, Estados Unidos, que habita donde la vida parece imposible.

Nathaniel Ostrom y su equipo de colaboradores publicaron en la revista http://www.pnas.org/Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (PNAS, por sus siglas en inglés), el hallazgo de una bacteria que vive a 19 metros debajo del hielo de la Antártica, en la oscuridad total, con temperaturas de -13.5 grados Celsius, en agua con más de 20 por ciento de salinidad (salmuera), con elevada concentración de amoniaco, nitrógeno y azufre y con los niveles más altos de óxido nitroso encontrados en un ambiente acuático.

¿Vida en otros mundos?

En ese ambiente extremo de la Antártica, el lago Vida (así llamado en español), se encuentra la bacteria, que utiliza una fuente de energía diferente a la solar para realizar sus funciones vitales. Los científicos plantean que las reacciones químicas que se producen entre la salmuera, carente de oxígeno, y las rocas es una de las fuentes de energía de la bacteria, otra fuente pueden ser las reacciones químicas del hidrógeno gaseoso, los nitratos y nitritos y el óxido nitroso.

“El descubrimiento de este ecosistema nos da idea de otros sistemas aislados y congelados de la Tierra. Asimismo, nos proporciona un modelo potencial sobre la vida en otras regiones heladas que poseen depósitos salinos y océanos debajo de la superficie, como la luna de Júpiter, Europa”, ha referido Ostrom.

De esta forma, se amplía el abanico de posibilidades de encontrar vida en nuestro Sistema Solar, ya que existen otras regiones aparentemente inhóspitas que podrían albergar microorganismos extremófilos, como Encelado, una luna de Saturno que está completamente cubierta de una capa de hielo que probablemente oculte mares de agua líquida, como la Antártica.

Marte, por supuesto, también podría tener vida de bacterias extremófilas, si se confirma que tiene agua bajo su superficie. Igualmente, el reciente descubrimiento de hielo en el polo norte de Mercurio abriría la posibilidad de que allí también pudiera haber vida.

Estos hallazgos refuerzan la idea de que la vida está también en otras partes del Sistema Solar y del Universo, ya que las fuentes de energía para las reacciones bioquímicas de los organismos pueden tomarse de fuentes diferentes a la luz solar. Por lo pronto, habrá que esperar los estudios bioquímicos que realiza Curiosity en Marte.

reneanaya2000@gmail.com