Ricardo Muñoz Munguía
La pasión encumbra sus banderas a lo largo de las páginas de La bomba de San José. La intriga muestra sus garras conforme profundizamos en la lectura. El engaño es un inminente golpe a las entrañas de los personajes. El dolor es un muro de picos acercándose lentamente sin evitar sus filos. La obsesión congestiona la razón y abre los abismos. El exacto humor abre la carcajada de cuando en cuando pero la sonrisa extenderá la curvatura de la línea de los labios hasta el final de las páginas. Ana García Bergua (Ciudad de México, 1960), autora de la maravillosa novela Rosas Negras y del libro de cuentos Edificio, entre otras novelas, volúmenes de relatos así como de crónica, muestra algunos rostros del ambiente del cine en su novela más reciente, muy probable por lo que en cierto modo haya sido la cercanía en esos terrenos, pues no hay que olvidar que García Bergua es hija del crítico de cine Emilio García Riera y, como es de esperarse, es un ambiente que tiene a la mano. Ubicada en la década de los sesenta, La bomba de San José traza una historia en la que la protagonista Selma Bordiú o, como en algún momento del pasado la habían llamado algunos periódicos: “La bomba de San José”, se presenta acompañada de Hugo a la casa de éste, donde estaba Maite, su mujer, quien lo esperaba desde hacía una semana. La famosa Selma Bordiú deslumbra también a Maite y hasta no puede creer que esté en su casa. A partir de ahí, lentamente, la actriz, queriéndolo o no, va clavando en el matrimonio una separación, no sin antes ir dejando su estela en ambos, es decir, a Hugo parece hipnotizarlo para que éste la siga, junto con todos sus problemas, a todo lugar a donde ella vaya y a Maite la habrá de dejar impregnada casi por completo de su sombra pues ella continuará con las fiestas que se iniciaron a partir de la llegada de Selma. Naturalmente, porque los problemas vaticinan otros, la problemática de la actriz no sólo ha de aumentar sino también de compartirla, es así que los personajes iniciales pasarán de una atmósfera de deslumbramiento, gozo y de proyectos, a una de persecución, desencanto y los proyectos han de seguir pero ahora obligados quitándoles todo interés. El mapa que dibuja Ana García Bergua, apoyado por la fuerza narrativa, aprehende, casi obliga para que recorramos casi de un jalón su novela. Sin embargo, un capítulo que baja su ritmo o que se presume forzado tiene que ver con el secuestro de Hugo y su amigo “Rana”, quienes serán capturados para escribir el guión para una película flaca. La descripción del mismo se alarga quitándole intensidad al libro. La bomba de San José es una novela que provoca relatarla pero, por supuesto, me detengo contra mi voluntad antes del final. Tal provocación quizá sea colectiva pues seguramente es una de más novelas más comentadas y recomendadas.
Ana García Bergua, La bomba de San José. Dirección de Literatura (UNAM) / Era, México, 2012; 339 pp.
