Ricardo Muñoz Munguía

La patria, ese territorio cada vez más ajeno. A la patria perdida, o cada vez más lejana, es a la que se le canta. La sangre levanta muros que cercan cada vez más la libertad, los estados de nuestra provincia parecen negarnos el antiguo abrigo. Nos arrancan de raíz, cada vez más, esta patria que se duele de balas, de descabezados, de tanta muerte. Nos arrancan la patria o la vida, y no se tiene duda en decidirse por lo segundo para, desde ahí, contraatacar, ya con las ideas…, ya con el canto poético. El poemario La patria insomne, de Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954), está construido, principalmente, con las imágenes tomadas de un viaje al bosque de la memoria donde la infancia, la juventud, se empeñan en los vuelos que se quedan en estelas luminosas, a las que les canta con “La voz”, poema delineado en fragmentos, y para ejemplo: “La juventud fue el entierro de mi infancia,/ el funeral donde recordaba, honraba mis memorias.// La madurez fue el funeral de mi juventud./ Pasó rápido,/ como eyaculación de homínido, de bruto inmediato”. De ese viaje a la memoria también está lo que se quiere guardar en una urna y asomarse a la inminente salida del viaje: “Mi otoño es el olvido de mi infancia/ y borrar sus funerales./ Oler la muerte./ Caminar hacia mi tumba”. Por otro lado, el volumen de Carmen Boullosa abre el costal de sueños, despliega las alas de la esperanza para que la Tierra/tierra alce su voz. Así, la galardonada con el Premio Xavier Villaurrutia le da presencia a la Patria/patria, mención nacida desde el fondo de la memoria, como lo menciona en el poema “Ya no le echen tierra”: “Patria no: Tierra mía./ Hermana que sólo en ti cumplió mi cuna./ Sangre de mi sangre, padre de mi padre,/ madre de mi madre y de mis abuelas,/ amiga y enemiga,/ el escorpión y su nido de que habló Paz”. En “Quo vadis”, la poeta dialoga con la Tierra, la hace partícipe del dolor colectivo: “¿Dónde caíste, Patria insomne,/ como el astro del cuento,/ como la ebria que se estrella contra un poste de luz?” (…) “Entre los humos de una guerra entre todos,/ en la que nadie/ sino mercenarios/ participa”. La patria insomne se agrupa con veintidós poemas. En ellos muestran la danza oscura que provoca el insomnio. La memoria es una lanza que atraviesa el subconsciente con sus negados sueños y posibles rumbos que se vislumbran, el paisaje se vuelve eco de la Tierra, los sitios enarbolan el asombro, el padre levanta su figura (“Es mi Patrio”) en medio del letargo, la desesperanza agrieta la mirada mas no la vence, señala hacia el cáncer de la patria por una narcoguerra, por los que se han negado a cualquier convicción y actúan conforme la paga “federal, estatal, o de este capo o el otro/ etcétera…”, como la identifica con cada una de sus letras Boullosa en otro de sus poemas.

Carmen Boullosa, La patria insomne. Poesía Hiperión/ Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2011; 66 pp.