El 21 de diciembre de 2012 se completa una era de 5 mil 125 años

René Anaya

Tal vez lo más grave de este nuevo fin del mundo es que ahora sí sería imposible irse a Mérida, como se aconsejaba (“si se acaba el mundo, me voy pa’ Mérida”), ya que esa ciudad forma parte de la región maya donde se supone surgió la profecía del fin del mundo de este 21 de diciembre.

Pero bromas aparte, la creencia en este fin del mundo ha tenido repercusiones en varias partes del planeta. En los Estados Unidos ha obligado al gobierno a afirmar en su página oficial que “es una fantasía fabricada”; en Chile, la cuarta parte de los trabajadores pedirá el día libre; en México, el gobierno utilizó la profecía para promover viajes a la región maya, que se espera reditúe buenas ganancias.

 

Las irresistibles ganas de creer

Toda esta inquietud por el próximo 21 de diciembre comenzó hacia 1975, cuando Frank Waters, escritor de fantasía histórica, publicó un libro en el que aseguró que las inscripciones del Monumento 6 de Tortuguero, Tabasco, señalaban el fin del Quinto Sol y la llegada de la nueva humanidad con el Sexto Sol, aunque mezclaba conceptos mexicas con mayas.

Posteriormente, autores de la New Age (Nueva Era), como Robert J. Sharer y José Argüelles alimentaron esa interpretación con profecías de otras culturas y nociones astrológicas barnizadas con conceptos seudocientíficos, como “el rayo de sincronización galáctica que se emitió en el centro de la galaxia y se conectará a la batería electromagnética de la Tierra”, precisamente el 21 de este mes.

A partir de esas mescolanzas, como ha señalado en varias conferencias Erik Velásquez, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, se “inició una secuencia de literatura de la Nueva Era que ha crecido al paso de los años —generando grandes dividendos— que satisface la necesidad de mucha gente de creer, pero que no tiene ningún sustento en los métodos de la investigación humanística ni académica”.

Efectivamente, la mercadotecnia de estos embaucadores se ha dirigido a un enorme grupo de personas que cree firmemente en que pronto se acabará el mundo. Un estudio realizado en los primeros meses de este año por Ipsos Global Public Affairs, señala que 15 por ciento de la población cree que el fin del mundo se producirá durante su vida; una de cada diez personas piensa que la supuesta profecía maya se cumplirá.

La encuesta se realizó en más de veinte países, en los que 16 mil 262 personas fueron entrevistadas. Los países con más gente crédula fueron China, Turquía, Rusia, México y Corea del Sur, ya que la quinta parte de los encuestados afirmó que pronto llegaría el fin del mundo. En contraste, únicamente siete por ciento en Bélgica y ocho por ciento en el Reino Unido piensan que durante su vida se acabará el mundo. Estos resultados probablemente expliquen la inquietud y angustia que lograron generar los charlatanes con sus historias fantásticas.

 

Lavida más allá del Bak’tun

La realidad es que en ninguno de los tres códices mayas (Dresde, Madrid y París) se menciona alguna profecía sobre el fin del mundo, lo que sí se conoce es que el 21 de diciembre llegará a su fin un ciclo o Bak’tun, que representa alrededor de 400 años.

El fin de ese ciclo sí se encuentra inscrito en el Monumento 6 de Tortuguero y en un pequeño ladrillo encontrado en Comalcalco, que refieren que al final del décimo tercer Bak’tun (21 de diciembre de 2012), se completará un ciclo de 5 mil 125 años.

Como su concepción del tiempo era de un movimiento cíclico, al término del Bak’tun comenzaba otro, como sucede en nuestros días, en que el 31 de diciembre desecharemos el calendario de 2012 y empezaremos a usar el de 2013 o como pasó al término del segundo milenio y comienzo del tercero.

Los mayas, a diferencia de los actuales occidentales, tenían un sistema calendárico dividido en dos cuentas, la larga y la corta. En la cuenta corta había dos sistemas de conteo: el Tzolkin de 260 días y el Haab de 360, los cuales se desfasaban y volvían a coincidir al cabo de 52 años. Estos ciclos se integraban con el de la cuenta larga o Bak’tun.

El Bak’tun, refieren los expertos, comenzó el 4 Ajaw 8 Kumk’u, que corresponde al 13 de agosto de 3114 antes de nuestra era, según el calendario gregoriano. Cada Bak’tun representa alrededor de 400 años, al cumplirse 5 mil 200 años mayas (múltiplo de diez de los 52 años en que coincidían el Tzolkin y el Haab) o 13 Bak’tun, terminaba un gran ciclo. De acuerdo con el calendario gregoriano, esos 5 mil 200 años mayas equivalen a 5 mil 125 años, que se cumplirán el próximo 21 de diciembre.

Por lo tanto, en esa fecha no llegará el fin del mundo. Lo que se podría plantear es que la cultura maya podría celebrar el inicio de otro Bak’tun, el primero de otra serie de 13. Así que bien podríamos irnos a Mérida, pero a disfrutar de sus atractivos y no como último refugio del planeta.

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