Entrevista a Ana Terán/Autora de No te detengas
…Incluso cuando uno encuentra lo que ha perdido,
el recuerdo de su ausencia perdura siempre…
Martha Cristiana Merino Ponce de León
Eve Gil
Mientras leía No te detengas. Una novela basada en la vida de Martha Cristiana (México, Plaza & Janés, 2012) de la escritora sonorense Ana Terán, me vino a la mente mi libro favorito de Javier Marías, Negra espalda del tiempo, donde relata sus experiencias tras la publicación de su más exitosa novela, Corazón tan blanco, en la que prácticamente toda la gente que lo conocía se vio retratada en los personajes, y la problemática que ello le acarreó.
Y si bien Ana no oculta para nada al sujeto de su inspiración, la actriz y modelo Martha Cristiana — quien incluso aparece en la portada y firma el pre-texto—, aunque en la novela la nombre “Crista”, tuvo que camuflar al resto de los personajes y darle varias vueltas de tuerca a la historia para poder presentarla como una decorosa obra de ficción.
Los pormenores de su escritura, sin embargo, merecerían —como Corazón tan blanco de Marías— una novela aparte donde se narraran los problemas, desvelos y crisis existenciales de la autora y su personaje.
El cuento de una tía
Todo comenzó con un relato que la propia Martha Cristiana sometió a revisión en un taller literario dirigido por Ana, y cuya anécdota central tocó a ésta profundamente:
“Me sorprendió, en primer lugar, porque me recordó un cuento escrito por una tía mía donde a una niña se la traga el espejo por vanidosa, y me provocó pesadillas durante mi infancia, aunque en el caso de Martha Cristiana, la vanidad se transforma en la obligación de ser hermosa que le es impuesta por un padre perfeccionista, que además la educa desde la cuna para llegar a obtener una corona de belleza.”
“Ella me pide que escriba su vida —continúa esta distinguida mujer que fuma sirviéndose de una boquilla, y prácticamente no usa maquillaje: me recuerda mucho a Djuna Barnes— porque quiere realizar una película, pero yo no sé escribir guión. Mis géneros son el relato y el ensayo. Lo más cercano a lo que ella requería era una novela. Como yo le di clases, me conocía como maestra, y sabía cuáles eran mis procedimientos para narrar una historia, y aceptó que la premisa básica de la que íbamos a partir era mi libertad creativa.”
La propia Martha Cristiana recuerda en su pre-texto las palabras exactas de Ana: “Acuérdate que para contar una verdad hace falta valerse de un montón de mentiras.”
Las cosas, sin embargo, no resultaron nada fáciles, empezando por el hecho de que la actriz, exmodelo y reina de belleza internacional, esperaba impaciente los resultados:
“La historia resultó ser mucho más exigente de lo que yo esperaba, y yo me metí hasta el fondo en los zapatos de cada uno de los personajes, así que demoré cerca de dos años. Martha Cristiana estaba muy desesperada y aún no le había permitido leer nada. Llegó incluso a sugerir que alguien más la terminara, a lo que yo dije: «¡sobre mi cadáver!». Le pase el primer Click (capítulo), procurando no revelar demasiado, y quedó tranquila. Si me hubiera comprometido a entregarle capítulo tras capítulo, hubiera perdido el control sobre el trabajo, y la verdad no quería ningún tipo de intromisión, aunque una vez terminada pasó por las manos de Guillermo Fadanelli y mi hijo Kyzza Terrazas (cineasta)”.
“Me habría encantado que la leyera Daniel Sada, que fue mi maestro, pero ya estaba muy enfermo. Solicité también la opinión de una amiga mía, española, que es psicóloga, porque esa parte me interesaba muchísimo, y nunca me dijo que me estuviera equivocando en el tratamiento de los personajes.”
Conflictos existenciales y psíquicos
No fue nada fácil, de cualquier manera, lidiar con una serie de conflictos existenciales y psíquicos de Martha Cristiana que retrasaron la publicación:
“Apenas entregué el trabajo terminado a Andrés Ramírez, editor de Random House Mondadori, para someterlo a dictamen, la madre de Martha Cristiana murió de un infarto, y de algún modo eso cambió su visión de la historia, y es que durante el proceso para escribir esta novela, Martha dejó salir cosas que de algún modo estrecharon su relación con ella, que había sido más bien distante toda su vida, y eso provocó una cierta reticencia en ella para la publicación de la novela, así que tuve que convencerla nuevamente, y le hice ver que no podía permitir que la realidad continuara contaminando la historia. Tras el duelo, conté con su absoluta aprobación, y considero que, a fin de cuentas, fue muy valiente de su parte.”
Al ver el bello y reconocible rostro de la actriz en la portada, el lector puede suponer que se trata de su biografía, y esa fue la primera intención de Ana Terán, que incluso entrevistó a Martha Cristina, “pero no grabé ni anoté nada. Lo que yo quería capturar era la esencia de esa historia. En efecto, la historia se desarrolló en Puebla, su padre era arquitecto y su madre descendía de una elite política. Podría pensarse que el padre hizo esto por su fijación de tener una hija perfecta, pero es un hecho, aunque yo no lo mencione abiertamente, que el personaje es homosexual.”
“De acuerdo a la construcción psicológica que yo hice de él en la novela, él realiza una especie de transferencia con la hija: convierte a ésta en lo que a él le hubiera gustado ser en realidad. La memoria, en sí misma, crea una ficción. El receptor de ese relato —en este caso, yo— saca otra ficción de aquella. Digamos que hay una buena dosis de apego a lo que ella me contó, y que yo me niego a denominar «realidad».”
En efecto, Martha Cristiana Merino Ponce de León, como la misma Nora Crista Mariño, llegó al mundo para satisfacer la mayor ambición de su padre: tener una hija que ciñera la corona de Miss Universo. Desde el momento mismo de su concepción, que no vamos a revelar, pero fue una experimento casero que, asegura Ana, fue real, Pablo Mariño, el padre de Crista, espera una niña… y no cualquier niña: una niña perfecta. Su intención se ve realizada a medias: el producto de su extraña maniobra es una niña bonita con algunos defectillos que es menester corregir y la pequeña Crista vivirá una infancia marcada por el infierno que representa alcanzar la perfección física a como dé lugar.
Para concluir, pregunto a Ana si sigue adelante la idea inicial de Martha Cristiana de realizar una película basada en esta historia:
“Todo va enfila hacia allá. El libro se está vendiendo bien, va a aparecer la versión electrónica. Creo que Martha Cristiana, a raíz de la muerte de su madre, ya no tiene necesidad de aparecer delante de la cámara, más bien tiene inquietud de dirigirla, y de hecho ha dirigido ya tres documentales, uno de los cuales obtuvo un premio internacional. Vive actualmente en Nueva York por razones del trabajo de su esposo y está estudiando en la universidad, considero que ella sería la directora idónea, pero no se ha detenido aún, sigue adelante.
eburin_k@ yahoo.com
