Entrevista a Edgar González Ruiz/Investigador sobre la derecha política
Antonio Cerda Ardura
Tras la denuncia de la perredista Talía Vázquez Alatorre, excandidata al Senado por Michoacán y exesposa de Juan Iván Peña Neder, excoordinador de asesores del exsubsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Abraham González, en el sentido de que su exmarido se alió con Roberto Correa Méndez, exdirector de Juegos y Sorteos, y Guillermo Santillán Ortega, exdirector de la Unidad de Enlace Federal, para cometer fraudes, la corrupción que imperó durante el régimen de Felipe Calderón comienza a hacerse evidente.
Vázquez Alatorre sostiene que además de ser testigo del tráfico de influencias en el que participaba su exesposo, ella presenció, en febrero de 2011, cómo el exsecretario particular del presidente Felipe Calderón, Roberto Gil Zuarth, recibió 800 mil dólares de Juan Iván Peña, para que tramitara la apertura de un casino en Querétaro.
Después de las afirmaciones de Talía Vázquez, el Congreso decidió crear una comisión para investigar la forma en la que operan los casinos; la eventual participación de su exesposo y los otros funcionarios en acciones delictivas; revisar las cuentas bancarias del senador panista Gil Zuarth, y trabajar en la emisión de normas para reglamentar la industria de los juegos de azar.
Apenas hace una semana la Secretaría de la Función Pública (SFP) inhabilitó por 10 años al exdirector de Pronósticos Deportivos, Jesús Villalobos López; al exsubdirector general de Mercadotecnia, José Rodolfo Muñiz; al exsubdirector general de Ventas, Juan Carlos Soberón Fernández, y a la exjefa del departamento de Relaciones Públicas, Giselle Mora Alejo, por utilizar recursos públicos de esa dependencia para viajar al extranjero.
A la par, prospera una investigación a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al exsubsecretario de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y yerno de Elba Esther Gordillo, Fernando González Sánchez, por posible daño al erario luego de que gastó más de 10 mil millones de pesos en un programa computacional para escuelas de educación básica, el cual fue cancelado por obsoleto.
Cuestionado al respecto por Siempre!, el investigador y periodista, especializado en la derecha política en México y América Latina, Edgar González Ruiz, indica que la sociedad se halla frente a una obviedad: se está comenzando a destapar la corrupción del gobierno de Calderón.
El también maestro en Filosofía destaca que esos casos son sólo la punta del iceberg de la corrupción del régimen del ahora aspirante a una cátedra en la Universidad de Harvard.
Gestión sin escrúpulos
¿Qué nos indica este escándalo en el que está implicado el exsecretario particular de Felipe Calderón, el senador Roberto Gil Zuarth, en particular respecto a los casinos?
Al margen de los detalles y complejidades inherentes a la denuncia pública que mencionas contra Roberto Gil Zuarth, quien según el testimonio de Talía Vázquez recibió en 2011, cuando él era secretario particular de Calderón, la cantidad de 800 mil dólares por favorecer la apertura de ciertos casinos, estamos frente a una obviedad: se está comenzando a destapar la corrupción del gobierno de Calderón, que seguramente alcanzó grandes dimensiones. Podemos dar por hecho que ni él ni sus secuaces actuaron de manera honesta, desde el momento mismo en que ese personaje llegó al poder de manera tan cuestionada, e incluso fraudulenta, de acuerdo con gran parte de la sociedad. Los señalamientos contra Gil Zuarth tienen lugar en el contexto de la debacle política y social del PAN, cuya militancia se ha visto reducida en forma dramática.
Parece ser ya ésta una característica de la derecha.
Por desgracia, la política y el abuso del poder suelen ir de la mano, y no sólo en México, sino en muchos otros países, lo mismo en Estados Unidos que en el resto de América, e incluso en Europa. Pero en el caso del gobierno calderonista, esa relación pudo alcanzar niveles mucho mayores, en primer lugar, porque fue un gobierno que llegó al poder sin el apoyo popular y sin compromiso alguno con los sectores mayoritarios, ni con ideales de justicia social, sino solamente con el propio beneficio de los panistas encumbrados y de sus aliados de siempre: la jerarquía católica y los empresarios más conservadores. Calderón llegó al poder contra el pueblo, y gobernó también contra el pueblo, sin mostrar escrúpulo alguno para servirse del poder.
¿Hasta dónde pudo llegar este abuso del poder?
Durante su periodo, Calderón y los suyos gozaron de total impunidad para abusar de sus cargos y obtener beneficios de ellos. Con el pretexto de la absurda “guerra contra el narco”, Calderón gobernó mediante el terror, y con el apoyo de las fuerzas armadas. Asimismo, a lo largo de todo el sexenio pasado, la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo las cadenas televisivas y muchos espacios de radio, se abstuvieron de hacer cualquier tipo de crítica a él o a personajes de su gabinete. Fue también un periodo en que el gobierno federal, con la complicidad de los mencionados medios, recurrió a una abrumadora propaganda de autoelogio, así como a medidas represivas contra sus opositores. Baste recordar las campañas difamatorias del gobierno federal contra los electricistas, por ejemplo.
La arbitrariedad, el nepotismo y el tráfico de influencias llegaron a niveles increíbles durante el gobierno de Calderón. Simplemente hay que ver cómo se engrandecieron, a su sombra, algunos de sus parientes, amigos o allegados. Por ejemplo: Mariana Gómez del Campo es ahora senadora, al igual que la hermana de Calderón, Luisa María Calderón, a pesar de su pobre desempeño político en Michoacán. Retóricamente podemos preguntarnos: ¿qué tantos abusos habrán cometido esos personajes desde las altas esferas del poder, a las que arribaron por mero favoritismo?
Precisamente comienzan a acumularse distintas denuncias.
Las denuncias referentes a Gil Zuarth son, por el momento, las más escandalosas, por el papel que él ocupó en la fracasada campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, y porque en el trasfondo involucran al propio Calderón, en la medida en que finalmente éste autorizó la apertura de casinos en beneficio de empresarios como Juan Iván Peña Neder, exesposo de Talía Vázquez y exfuncionario de la Secretaría de Gobernación. Con la información privilegiada de que dispone y desde su propia perspectiva, Vázquez ha hecho los señalamientos contra Gil Zuarth, pero ya están saliendo a la luz muchos otros, que apuntan hacia lo que fue el tono del gobierno calderonista. Uno de esos ejemplos es el del extitular de Pronósticos Deportivos, Jesús Villalobos López, quien ya fue inhabilitado por diez años, y sancionado con una multa, por haber usado recursos públicos para su propio provecho. Casos como ésos son sólo la punta del iceberg de la corrupción derechista.
Voracidad y religión
La corrupción de la derecha tiene ya una larga cola.
Es una larga historia. La corrupción derechista llegó a su máximo con el gobierno de Calderón, pero es un rasgo acentuado en esa fuerza política, constituida en buena medida por empresarios tan voraces como persignados. Antes de 2006, hay que recordar los malos manejos de la familia presidencial, formada por Vicente Fox y Martha Sahagún, y por los hijos de ésta. En ese tiempo, la opinión pública criticaba fuertemente a Sahagún por haber constituido una organización supuestamente filantrópica, la famosa Vamos México, y con la cual se beneficiaba mediante mecanismos de tráfico de influencias, los cuales sirvieron también a sus hijos, los Bribiesca Sahagún. Sólo que en el sexenio de Fox hubo más apertura en los medios para criticarlo a él y a sus funcionarios, mientras que en el de Calderón no hubo esa libertad.
Pero la historia de los panistas corruptos, que llegan al poder para hacer dinero a la vez que para fortalecer a su Iglesia, no comienza con Fox, sino con los panistas que empezaron a llegar al poder en la época de Salinas, primero como funcionarios municipales, como alcaldes y luego como gobernadores en algunos estados. En todos los casos se pueden apreciar las mismas tendencias: nepotismo, manejo arbitrario de los recursos públicos, represión de los opositores, etcétera. Lo mismo en Guanajuato que en Yucatán, Nuevo León o Jalisco, entre otros lugares donde ha gobernado el PAN.
¿Prosperarán las actuales denuncias?
Dado que el PAN sigue gozando del apoyo de sectores poderosos como es el de algunos medios de comunicación, puede ser difícil que se llegue a saber toda la verdad acerca de los crímenes y malversaciones de Calderón y de sus testaferros, pero, por elemental justicia, y para evitar que nuestro país vuelva a padecer otro gobierno como el de Calderón, debe llegarse al fondo de los hechos.
