No evadir el origen del problema
Obdulio Avila Mayo
Las armas más poderosas del mundo, las más letales no son necesariamente aquéllas con la tecnología más avanzada, el uso de los artefactos y quienes las usan son dos elementos que deben considerarse para valorar y percatarse en dónde radica el verdadero peligro.
La destrucción masiva es la que se realiza poco a poco, día tras día, cuando se deja transcurrir el tiempo sin actuar y en espera de que otros asuman la responsabilidad cuando se trata de una tarea compartida.
El incidente ocurrido a finales del 2012 en Newtown, en el que perdieron la vida veinte menores, de entre seis y siete años, provocó que el debate sobre el control de armas en Estados Unidos cobrara nuevamente relevancia. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, comisionó al vicepresidente Joe Biden para encabezar un grupo de trabajo para elaborar recomendaciones y pasos a seguir de manera inmediata, tendientes a combatir el tráfico de armas.
El lunes 14 de este mes, el estado de Nueva York aprobó una nueva regulación que hace aún más estricta su legislación en la materia. La propuesta impulsada por el gobernador Andrew Cuomo logró 48 votos a favor y con 18 en contra no sólo se prohíbe la venta de cartuchos de municiones que contengan más de siete balas, sino que también aumentaron algunas de las penas para crímenes cometidos con armas de fuego.
Esta acción legislativa se suma a la presión al gobierno estadounidense a través de una petición firmada por aproximadamente 55 mil personas de México y Estados Unidos en la que se solicita presentar propuestas para contener la violencia y endurecer las leyes contra el tráfico de armas.
En la solicitud se emplaza a que en los estados no fronterizos como Florida, Colorado u Oklahoma también se aplique la norma que obliga a informar a las autoridades de la compra de armas de asalto. En este sentido, también en el Congreso mexicano se ha exhortado al Senado de Estados Unidos para que exista un mecanismo en el que los estados fronterizos la venta de armas tenga mayor control a través de un registro balístico, además de que exista mayor cooperación en cuanto a información y políticas de acción; mientras tanto, el embajador de México en Estados Unidos, Eduardo Medina Mora, declaró que el flujo de armas sigue, es un tema importante en la agenda bilateral.
El tema requiere de estrategias bien sustentadas, dejar de lado los intereses de una industria que está cada vez más ligada con el narcotráfico y otras actividades delictivas. Las armas de largo alcance son aquéllas cuyos blancos son la salud y la seguridad de los ciudadanos, aquéllas que tienen en la mira a las instituciones y las capacidades de los gobiernos, pero también las que están en manos de quienes son víctimas de sociedades que han descuidado y desatendido la salud y el bienestar de sus ciudadanos, el tejido social y el núcleo familiar.
Ignorar el hecho de que las tragedias como la ocurrida en Newtown se gestan en hogares, con familias que parecen normales y con actividades cotidianas es evadir el origen del problema. La prevención es una tarea fundamental para las autoridades pero está al alcance de cada uno de nosotros, de todos los ciudadanos.
