Entrevista a Francisco Goldman/Autor de Di su nombre

Eve Gil

Di su nombre (Sexto Piso, México, 2012) es el más reciente libro de un exquisito autor poco conocido en México, Francisco Goldman, que sin embargo ha ganado los más importantes galardones literarios del mundo, siendo el más reciente el Femina al mejor libro traducido en Francia, con el que nos ocupa.

Nacido en Boston, en 1954, de madre guatemalteca, corresponsal de guerra alguna vez en Guatemala y Nicaragua, Goldman cautivó a la crítica internacional con su novela anterior, El esposo divino, que aunque escrita en su lengua nativa, el inglés, lo graduó, según la crítica internacional, como el nuevo García Márquez, y si bien este tipo de comentarios tienden a ser exagerados, puedo afirmar —y subrayar— que esta vez se quedaron cortos.

Di su nombre es una novela muy distinta a El esposo divino, pero están vinculadas por el espíritu juguetón de una bella mujer llamada Aura Estrada (1977-2007) que murió en forma tan trágica como absurda, ahogada, y fue esposa de Goldman.

Se lee en la página 20 de Di su nombre:“A veces imagino que le tomo la mano, y camino con el brazo un poco apartado del cuerpo. A nadie le sorprende ya ver gente que habla consigo misma por las calles, pues se da por sentado que hablan con algún aparato que tiene Bluetooth. Pero la gente sí te mira cuando advierte que tienes los ojos enrojecidos y húmedos, y los labios torcidos por una mueca de sollozo…”

“Nunca imaginé que algún día me tocaría contar la vida de Aura”, señala Goldman con sus ojos siempre húmedos. Aura misma era escritora, y hace un par de años Editorial Almadía publicó una compilación de sus cuentos póstumos con el título Mis días en Shanghai. Continúa Goldman:

“Empecé Di su nombre muy pronto, seis meses después de la muerte de Aura. Lo hice muy dentro del duelo, y es muy importante estipular qué clase de duelo era: yo estaba psicótico, sufriendo alucinaciones, y todo eso es parte del libro. Las alucinaciones que describo allí eran reales, aunque considero que esto es normal dentro de lo que cabe. Además tuve una situación muy fea con las acusaciones de la familia de Aura, lo que empeoró mi situación. Después de su muerte pasé seis meses sumergido en un comportamiento muy autodestructivo, incluso me atropelló un auto en Nueva York y estuve a punto de morir por una hemorragia cerebral. Cuando fui dado de alta me enfrenté a mí mismo diciendo; «Bueno, estás condenado a vivir, no tienes más remedio que hacerlo de una manera que no hubiera avergonzado a Aura»”.

Con Di su nombre “no quería hacer —dice Goldman— una mera descripción de hechos, y una novela es una búsqueda de una forma narrativa que expresa algo que no tienes otra forma de expresar. Hay autoinvestigación, casi como una novela policiaca donde el detective soy yo, porque yo rechazo una acusación de su familia, y a través del libro explico cuál fue mi papel en esta enorme tragedia.”

“La otra cosa muy importante —agrega— es que el autor quiere saber cómo era ser Aura, y a través de la narración intento acercarme a ella, pero al final tuve que aceptar que era imposible saber qué era ser Aura, porque toda persona es un misterio, así que represento de manera subjetiva a mi Aura, no solo aquella con la que conviví cuatro años, sino la que imaginé.”

El libro, señala Goldman, tiene el ritmo de una ola, va y viene, sube y baja; va del presente del duelo al pasado y viceversa, y este es el ritmo justo de un duelo.

Cuando le señalo a Goldman que, a fin de cuentas, se tiende a imaginar —o idealizar, dirían los psicólogos— al ser amado, máxime cuando este ha muerto, Goldman se apresura a responder que prefiere hablar de subjetividad que de imaginación:

“Estuve hablando con su mejor amiga y me dijo que «la Aura con que yo viví era una mujer sumamente dulce e insegura, que sufría mucho», pero esa no es la misma con que yo estaba, y aquí la ves con sus lados divertidos y también lo que me exasperaba de ella. La gente que la conoció antes que yo asegura que tenía una lengua bastante afilada y algunos hasta afirman que le tenían miedo. Cuando empezó su nueva vida en Nueva York, puso todo eso a un lado; ella decidió hacerlo así, y yo solo conocí momentos de esa nueva Aura.”

Respecto a El esposo divino,una ficción histórica sobre José Martí que sin embargo se roba la maravillosa protagonista femenina, María de las Nieves, Goldman señala que empezó a escribirla cinco años antes de conocer a Aura, pero que ya la intuía, y por tanto no es casualidad que María de las Nieves se le parezca tanto.

“Es una novela que empecé sobre el anhelo de tener amor. Lo que más deseaba José Martí era ser un enamorado, un esposo, y nunca lo logró. Su vida amorosa era un desastre, y todos los personajes de la novela buscan afanosamente el amor. Cuando me enamoré de Aura estaba en la última parte de ese libro, y María de las Nieves tiene mucho de ella. Era la primera vez en mi vida que me enamoraba de esa forma, y yo ya era un hombre de casi cincuenta años.”

Francisco Goldman está escribiendo una nueva novela, de cierta manera autobiográfica también, pero con mucho de invención y “está inspirada —dice— en mi madre. Contrario a la de Aura, aquí estoy inventando mucho: trato de imaginar su vida como joven guatemalteca en Nueva York de los años cincuenta, una especie de Sex and The City de esa época”, señala con una sonrisa tan contagiosa como la humedad de sus ojos.