Ahora se rasgan las vestiduras

René Avilés Fabila

No cabe duda de que las fuerzas “progresistas”, las que se hacen llamar de “izquierda”, están trastornadas. Por un lado quieren quitarse a como dé lugar la bien ganada fama de violentos, de salvajes, de patanes, de corruptos, y por el otro aprueban leyes para que en el Distrito Federal las autoridades sean complacientes con el vandalismo, venga de donde venga, si éste les favorece, les es útil a sus propósitos.

Sin embargo, ni los medios ni la opinión pública quedaron satisfechos con ver a una buena cantidad de rufianes potenciales salir en libertad para mantener actitudes semejantes o peores. Total, las autoridades están de su parte.

De nada sirvieron las pruebas presentadas, las fotografías que tomaron reporteros y particulares que tuvieron la mala fortuna de presenciar los actos de destrucción no sólo contra el comercio organizado sino contra monumentos distinguidos. Quisieron quedar bien con los futuros maleantes disfrazados de víctimas políticas y sólo consiguieron quedar mal ante la población capitalina.

En lo sucesivo, ya sabemos que en esta ciudad imperan las libertades para aquéllos que son admiradores del PRD y de Andrés Manuel López Obrador. Los demás no podemos realizar una protesta porque nos caen a toletazos.

Pero hay cosas que mueven a ironía. Una periodista al servicio de la “izquierda” se pasó de lista al comparar la agresión del primero de diciembre con la que sufrieron los estudiantes a manos de los Halcones hace ya muchos años, décadas. Esto es, que fue una provocación, que el gobierno federal, como si manejara el Distrito Federal organizó a jóvenes vándalos y los lanzó contra pacíficos manifestantes que sólo querían probar el fraude electoral que por segunda o cuarta vez, si incluimos Tabasco, padeció López Obrador.

Realmente se necesita ser idiota para creer que hubo un complot del PRI para desprestigiar a los indignados nacionales. Hubo violencia de jóvenes partidarios de Andrés Manuel y listo. Para qué buscarle más. De nuevo podemos ver las pruebas.

Pero eso no es todo el listado de mentiras. Ahora que reapareció el EZLN, los sectores dizque radicales del PRD se rasgan las vestiduras y tratan de recordarnos lo que bien sabemos: que los indígenas chiapanecos siguen allí, olvidados, sin que les cumplan sus demandas. Dolores Padierna, de sobra desprestigiada y conocida por sus marrullerías, dice en tribuna que debemos resolver sus problemas. Deja de lado, como sus camaradas, que fueron duros con el EZLN porque se negó a seguir el juego de López Obrador, que al no recibir la subordinación de Marcos hubo críticas intensas para los zapatistas.

Ahora vuelven a ponerse el ropaje de los justos y demandan que haya solución al pliego petitorio de los combatientes, los que sí representan a la izquierda mejor que nadie en el país. ¿Y por qué lo hacen hasta ahora? Simplemente por su arribismo.

Es evidente que el EZLN tiene más sensatas propuestas para eliminar algunos de los grandes problemas nacionales. Representa a un amplio sector poblacional que está harto de los partidos políticos, de mantenerlos con sus impuestos y su trabajo para que éstos se hagan ricos y atenten contra la verdad y la justicia.

Comienza un año más. ¿No será un buen momento para que los perredistas, los petistas, los fanáticos de López Obrador, opten por un juego limpio, sin mentiras y den la lucha dentro del marco jurídico? Muchos mexicanos así lo esperan.

 

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