Para el próximo 7 de julio

Raúl Rodríguez Cortés

Entre los oaxaqueños hay un sentimiento de decepción respecto al gobierno de Gabino Cué surgido de una amplia coalición de partidos que en su momento juntó el agua con el aceite, más con el objetivo de echar al PRI del poder que de conducir un cambio verdadero.

La coalición se denominó Unidos por la Paz y el Progreso y la conformaron los partidos Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano), del que Cué es militante, el PRD, el PAN y el PT para ganar las elecciones del 4 de julio de 2010. El peso de la campaña recayó en el PRD y fue Andrés Manuel López Obrador quien, al recorrer con el hoy gobernador todos los municipios de Oaxaca, verdaderamente lo posicionó en el ánimo popular.

Pero la división, la ineficacia y el desgobierno han caracterizado los primeros tres años de la gestión de Cué, quien sabe, sin embargo, que sólo con el recurso de la coalición que lo llevó al poder estará en capacidad de obtener buenos resultados en los comicios con que, en julio próximo, Oaxaca renovará 570 ayuntamientos y 42 asientos en el gobierno local.

Por eso ya tiene prácticamente amarrada esa coalición, incluso antes de que las dirigencias nacionales de los partidos integrantes suban el tema a la discusión y negociación. El problema es que aún enfrenta resistencias internas en la fuerza política más influyente de esa alianza, que es la del PRD.

El gran operador de Cué para amarrar la coalición ha sido su excoordinador de asesores y hoy senador de la república Benjamín Robles Montoya, al que algunos en Oaxaca apodan Cara Sucia. Ocupa el escaño por el Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) del que, al igual que Gabino, es militante.

Para congraciarse con el PRD local, Robles Montoya prácticamente acabó con la fuerza de Movimiento Ciudadano en la entidad y pactó la coalición con Rey Morales, presidente del partido del sol azteca en la entidad, y Raymundo Carmona Loredo. Detrás de este trío, por supuesto, está el gobernador Cué.

Pero resulta que dentro del perredismo oaxaqueño hay un grupo cada vez más influyente que no quiere la coalición en esos términos y que exige que sean las dirigencias nacionales de los partidos participantes las que lo decidan.

En este grupo de los amarillos están José Luis Romero López, Félix Serrano, su hermano el diputado federal Rosendo Serrano y la hija de éste último, la diputada local Aleida Serrano.

En el PAN, desde su muy limitada presencia en el estado, el presidente en Oaxaca y diputado local Juan Mendoza Reyes también ha operado a favor de esa coalición. De hecho se ha convertido en una especie de vocero de los perredistas pro aliancistas Rey Morales y Raymundo Carmona.

Y por el lado del PRI todo es un desastre, sin que se perciba que vaya a levantar una oposición sólida y competitiva en la próxima elección. Las estructuras del tricolor, que son amplias en el estado y que contarán con el respaldo del PRI nacional de regreso en Los Pinos, están en manos del exgobernador Ulises Ruiz, lo que las tiene marcadas por el desprestigio.

Y en términos operativos las cosas no se ven bien. El tricolor oaxqueño ni siquiera tiene presidente. Opera el secretario general Alejandro Avilés (perdedor de una diputación federal en las elecciones pasadas), quien tiene la fama de haber vendido candidaturas a puestos de elección popular y las de algunas alcaldías hasta en tres millones de pesos.

En el panorama inmediato se ve, por lo tanto, la consolidación de la coalición en Oaxaca a pesar de las decepciones que ha dejado en la ciudadanía la gestión de Cué.

Además de Oaxaca, otras trece entidades tendrán elecciones este año: Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Durango, Hidalgo, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. En trece de ellas se renovarán alcaldías, salvo en Hidalgo; y exceptuando Coahuila, también se elegirán nuevos legisladores locales mientras que en Baja California habrá, además, elección de gobernador. Todas estas elecciones se celebrarán el 7 de julio próximo.

No en todas, pero sí en varias de esas entidades, PAN y PRD tejen posibles alianzas. Ya tienen la experiencia de que puede ser una forma efectiva de enfrentar al recuperado priista. Pero también deberían tener la de la decepción que generaron en estados donde ganaron como es el caso, le decía, de Oaxaca, pero también de Puebla y Sinaloa, por citar otros ejemplos.

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@RaulRodriguezC