No queda más en qué fallar

Jorge Carrillo Olea

Una idea de Genaro García Luna que éste vendió a Felipe Calderón fue la de despojar a los municipios de facultades y deberes en cuanto a la prestación del servicio de seguridad pública, art. 115, frac. III, índice “h”, de la Constitución federal. En aquellos tiempos, 2008 quizás, hubo voces que se opusieron pues significaba ir contra el sentido federalista y municipalista de la propia Constitución y además porque hubiera sido una declaración de derrota: no se pudo fortalecer a los municipios

 

Pero las cosas han ido a peor, a mucho peor. Ahora hay que aceptar esa maniobra en retirada como tabla de salvación y ya se anuncia un paso más atrás con la gendarmería, que claramente, en voz de propio presidente, ha dicho que operará en estados y municipios. Es signo del momento que fue y debiera ser inaceptable el que los hechos del momento nos hagan aceptar lo inaceptable.

Aquella idea de García Luna, como tantas con que soñó, nunca fue un proyecto si se entiende por esto la formalización  de para qué y cómo habrían de interactuar los insumos políticos, legales, organizativos, funcionales y de control del supuesto proyecto. Una aproximación a lo deseable nunca existió. De haberse llevado a cabo debería haber cumplido ciertas formalidades que ni siquiera fueron planteadas. Hoy, que se retoma el tema, habría que poder contestar:

1. Con qué metodología y recursos consecuentes se irían a valuar los recursos existentes de toda índole que son distintos en  cada municipio.

2. Cuál sería el método y los recursos legales y financieros, así como el método para liquidar a los policías no aceptables.

3. Qué equipo capacitado llevaría a cabo una auditoria administrativa para detectar situaciones presupuestales, de armamento, equipos cibernéticos y demás.

4. Inevitable una auditoría de recursos humanos para conocer tabuladores de salarios y prestaciones, y su resultado comparativo en el total del estado.

5. Otro, una suerte de inventario, sería en relación con la infraestructura física que resta en cada municipio y que difícilmente es apropiada para una visión estatal. De ello derivarían necesidades de construcción y adaptación de inmuebles. Mucho pesa en este inventario la parte relativa al parque vehicular, de telecomunicaciones, de video vigilancia y del equipamiento y protocolos de trabajo de la central de reacción inmediata, si es que hay una.

6. El proceso de reclutamiento, que parece simple, debería basarse en un estudio de los recursos humanos y de todo orden que serían necesarios, incluidos profesiogramas para las diferentes tareas. Para nada serviría un buen reclutamiento si no hay una buena formación profesional. Se requieren academias eficientes, de contenido y métodos totalmente actualizados, propios para cada región de país. Sin una fábrica de policías como los deseados, todo será, una vez más, simple simulación.

No hay huella de que estos índices temáticos, y muchos más que se omiten, delicados todos, hayan tenido un enfoque creativo, responsable, ni que haya sido sistematizado desde el origen de la idea. La Secretaría de Seguridad Pública no emitió en su momento ninguna directiva ni los manuales correspondientes, no lo sería en un espíritu de uniformar, de formular recetas, sino de orientar. De manera tal que, por el momento, las tales policías estatales como tantas otras cosas son solamente una expectativa.

A este preocupante panorama habría que agregar un toque surrealista: Numerosos  gobernadores no quieren cachar la bola y los presidentes no quieren perder su fuerza política y material. La seguridad no les importa de manera esencial. No existe ni a nivel de lo que fue SSP y ni en lo que ahora es deber de Gobernación, ningún proyecto que amerite ser llamado así.  Saliva y nada más. Entonces, ¿para dónde vamos?

El empeño es un proyecto mayor, aun proporcionalmente para estados pequeños. Es una causa nacional que no podría fallar. Hemos fallado en numerosos intentos. Es una última carta. Ya pasamos por la Agencia Federal de Investigación, por el Programa Nacional de Seguridad Pública, por la policía nacional de Vicente Fox, por la SSP de Calderón con todo y su Plataforma México, por la policía acreditable. Vamos por la nueva estructura de Gobernación, viene la Gendarmería. No queda más en qué fallar.

hienca@prodigy.net.mx