Raúl Cremoux

Ha repetido Luis Videgaray, secretario de Hacienda, que el gobierno federal no rescatará a los estados y municipios endeudados, especialmente a los “quebrados”. Y apunta que son dos las razones: una radica en la falta de recursos, la segunda sería el mal precedente. Inobjetable pero, ¿qué harán los nuevos presidentes municipales y gobernadores?

Las preguntas inmediatas recaen en los bolsillos de los empleados y trabajadores de esas entidades, después en las poblaciones. Veamos, ¿acaso los trabajadores de limpia ya no cobrarán los que se les debe? ¿Y los burócratas no percibirán sueldo alguno; qué hay con los usuarios?

Videgaray declara que se les dotará de… asesorías y apoyo moral; pero preguntémonos, ¿cómo es que a esa situación llegaron esos deudores? Acapulco, como ejemplo, está en el Buró de Crédito. Eso significa que ningún banco prestará ni siquiera para lo elemental; ¿lo hará la banca de desarrollo?

Mientras eso ocurre,  el gobierno federal presentará en febrero al Congreso un proyecto de ley que buscará poner límites al creciente endeudamiento de los estados y municipios.

Y esto se deriva del hecho de que el pasivo equivale a poco menos del 3% del Producto Interno Bruto Estatal. Ese desordenado crecimiento mantiene en la lupa de analistas y autoridades, a todos esos deudores que ven un inmediato potencial dolor de cabeza para las finanzas del país.

Al cierre del tercer trimestre del año pasado, la deuda de los estados y municipios sumaba 406 mil 765 millones de pesos (31 mil 632 millones de dólares), según Hacienda.

“El objetivo de la iniciativa será reducir el costo del endeudamiento al que hoy acceden los municipios de manera responsable y correcta”, dijo Videgaray, en un evento con periodistas.

De acuerdo, y mientras ¿qué pasa con la angustia de quienes no reciben ni dinero ni servicios? ¿No sería adecuado dirigirse a los endeudadores iniciales?

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