El 21 de enero 1506, el Pontificado de Julio II funda la Guardia Suiza, un ejército muy reducido y profesional, que se encarga de la seguridad del Papa.
En la actualidad el número de soldados es de 110, cuando en su inicio duplicaban dicho número.
Es el ejército más pequeño del mundo, pero su entrenamiento es de los más duros. Son adiestrados como verdaderos guardaespaldas y dominan el uso de pistolas, gas lacrimógeno, granadas e incluso espadas.
En el año 1527 tuvieron la oportunidad de demostrar su enorme valor, honor y lealtad cuando las tropas de Carlos V saquearon Roma. Sólo cuarenta y dos soldados consiguieron sobrevivir, arrinconando al Papa mientras conseguía huir.
