El 1 de febrero de 2003, el transbordador Columbia estalló durante el reingreso a la atmósfera terrestre, tras realizar una misión experimentando con la gravedad cero.
El Columbia se hizo pedazos en vuelo a unos 20 kilómetros sobre Texas cuando se disponía a aterrizar en el Centro Espacial Kennedy. La causa del accidente, tal y como determinó en su día la comisión de investigación, fue una perforación en la capa aislante del ala izquierda, lo que provocó la entrada de gas caliente.
En el accidente murieron los siete tripulantes de la nave. “Una vez que hizo explosión el módulo de la tripulación, no hubo posibilidad de que sobrevivieran con los medios disponibles”, precisa el informe de la investigación.
