Ricardo Muñoz Munguía
(Primera de dos partes)
Una madre recibe una llamada en la que le avisan que su yerno fue secuestrado y que su hija está en el Seguro Social de Xalapa. Durante el trayecto empieza a vislumbrar la temible, y terrible, realidad. Irene, de 26 años, ha recibido 26 balazos por ayudar, por proteger a su marido Fouad Hakim, de quien encontraron su cadáver un día después con marcas de tortura. Se trata del testimonio de Ester Hernández Palacios (Xalapa, Veracruz, 1952), que cobra el título de México 2010. Diario de una madre mutilada. Sobre el volumen charlamos con la autora, a quien le dejamos que su voz abra esta conversación:
—Nunca imaginé que sucedería algo así, que mi vida iba a cambiar después de la llamada que recibí donde me entero que mi yerno lo habían secuestrado y que mi hija la habían balaceado y estaba en el Seguro Social de Xalapa. Y tampoco nunca pensé escribir el libro México 2010. Diario de una madre mutilada, tampoco lo planeé, más bien me sentí obligada a escribirlo, porque tuve la necesidad imperiosa de desahogarme de alguna forma. Nunca había hecho un libro testimonial, casi todos mis libros son sobre crítica literaria desde hace treinta y tres años, que paralelamente se conjunta con mi labor académica en la Universidad Veracruzana, investigadora y catedrática de la Facultad de Letras; me dedico a la literatura y como autora escribo literatura para niños, libros lúdicos, con sentido del humor, con profundidad pero con una capa de ligereza…, y de pronto me matan la segunda de mis tres hijas…, y ante esta situación terrible acudo a lo que sé hacer, que es leer y escribir, una vía que acudí sin proponérmelo, sin planearlo, que fue escribir un libro que por sí solo fue tomando la forma de un diario. Así, fui describiendo lo que día a día sentía, lo que pensaba, lo que veía. Se trataba de ir dejando pedazos de mí en ese camino.
—El asesinato de su hija marca un parteaguas en Xalapa, pues jala tremendamente la atención…
—Fue un golpe fuerte para la sociedad en Xalapa porque, como digo en el libro, se sabía de asesinatos en la periferia de la ciudad, de gente que no era conocida en los ámbitos de la clase media, universitarios, intelectuales o, también, en los ámbitos empresariales. Entonces, esto fue un acontecimiento que marcó un antes y un después en Xalapa porque también tiene que ver que mi yerno era hijo de un empresario de origen libanés, uno de los constructores más importantes del Estado, y mi hija de una familia muy conocida, de otro ámbito totalmente, porque mi padre fue Presidente del Tribunal Superior de Justicia y fue rector de la Universidad Veracruzana, también yo estuve un par de ocasiones como funcionaria del gobierno del Estado de Veracruz, fui directora del Instituto Veracruzano de Cultura. Esto es importante pero no es lo central del libro, lo fundamental es la voz de una madre mutilada, mutilada porque le asesinaron a su hija. Ya después, cuando el diario ya tiene varias páginas pues le arreglo mínimos detalles y lo mando al Premio Bellas Artes de Testimonio “Carlos Montemayor”, porque creí en ese momento que era importante que se publicara. Pensé en la fuerza que había tenido para escribirlo; no quiero decir valentía porque no fue eso, más bien fue un acto necesario. Finalmente lo vi y dije que tenía que leerse como la voz dolorida de una madre, como muchas otras, que si hay más de cien mil muertos que dejó el gobierno de (Felipe) Calderón pues tiene que alzarse la voz porque no se trata de una cifra o un nombre, entre muchos otros, sino que es una voz que grita, que llora, que se lamenta…, que en este caso lo ha hecho con un formato literario. Yo creo en la literatura y la palabra literaria y poética tienen otro peso y otra condición.

