Cindell Celaya Arvizu Cindell

 Martín Luis Guzmán fue un periodista, escritor y político mexicano que nació en Chihuahua un 6 de octubre de 1887, hijo de doña Carmen Franco de Guzmán y del coronel don Martín Luis Guzmán, al cual trasladan a Tacubaya, Distrito Federal, para hacerse cargo del Colegio Militar, sin que haya transcurrido apenas un año de vida de su hijo.

Así es como la infancia de Martín Luis Guzmán se desarrolla en la capital del país, en un ambiente familiar con marcada bipolaridad, ya que por un lado su padre es católico pero al mismo tiempo liberal a la antigua, mientras que su madre es sumamente católica. Por esto los primeros estudios del pequeño Martín Luis son en escuelas religiosas, sin embargo el Coronel le inculcó fuertes ideas que llevaron al niño a la lectura de grandes obras, o al menos las que podía encontrar en la biblioteca más cercana.

Estas previas lecturas ayudan a que , cuando la familia de Guzmán se traslada a Veracruz, ahora porque su padre es nombrado subdirector de la Escuela Naval, el liberalismo vaya creciendo en el joven Martín, ya que asiste a una escuela pública, es decir laica, este liberalismo está presente desde su primera publicación un año después, en 1901, cuando con solo 13 años de edad con un compañero de escuela edita una hoja quincenal llamada  La Juventud, aunque su publicación no duro mucho.

Es durante la conmemoración del centenario de la independencia cuando Guzmán tiene el primer contacto que marcará el rumbo de su vida y obviamente de su manera de escribir. Durante este acontecimiento el joven Guzmán pronuncia un discurso que habla acerca de Morelos, discurso que llamó la atención del arquitecto Jesús “Tito”. Acevedo, quien lo invitó al Ateneo de la Juventud.

Ya en el Ateneo, Martín Luis Guzmán convive con personajes como Antonio Caso o José Vasconcelos, que hacen crecer su interés por las Letras y terminan  por asentar el liberalismo que ya desde niño yacía dentro de él.

Sin embargo, el estallido de la revolución mexicana es el detonante para que Guzmán decida  involucrarse intelectualmente en el movimiento, todo gracias a las palabras que su padre le dijo antes de morir (a causa de una herida provocada al intentar detener a los primeros revolucionarios):

“…Tan fácil se creía la victoria de mis pobres soldados, que algunos señores chihuahuenses me trajeron fotografías de los jefes rebeldes. Así -me decían al dármelas- sabrá usted si éstos están entre los prisioneros que coja y los mandara fusilar, pues la mala yerba hay que arrancarla de cuajo…-Y oye: no creo que sea ésa la mala yerba…”[i]

Los hechos vividos en este tiempo son los relatados en su obra El  águila y la serpiente, la cual comenzó a escribir en 1917y fue publicada en los  periódicos La Prensa y La Opinión en Estados Unidos y en El Universal en la Cuidad de México, entre los años de 1926 y 1927. Posteriormente, en 1928, vería la luz como libro en la editorial Aguilar en España.

Esta obra es una de las más emblemáticas de la literatura mexicana, pues hay que comenzar desde la simbología del título que no solo es la imagen del escudo nacional, está el águila y la serpiente luchando por no ser devorada, esta imagen no podría reflejar mejor la situación de aquel momento en la historia de nuestra nación, esa lucha constante entre dos facciones igualmente letales que no se dan por vencidas, situación que Guzmán narra con gran maestría.

La obra está dividida en dos partes de siete capítulos cada una, la primera se titula  “Esperanzas revolucionarias”, con 27 episodios; la segunda, “En la hora del triunfo”, de 35. En esta se narra la historia de un joven que deja su vida de estudiante por involucrarse en la revolución, cuenta sus andanzas del sur de la república al norte y de regreso, en la obra nunca se menciona pero se puede inferir que el personaje principal es el mismo Martín Luis Guzmán, como lo evidencia al final del primer libro:

“Bajo el amplio cobertizo del muelle los pasajeros formamos grupos en orden alfabético. Grandes mayúsculas pendientes del techo señalaban los lugares. Yo veía desde el grupo de la G.”[ii]

Aquí podemos ver que si observa desde el grupo de la G, su apellido puede ser Guzmán.

   La trama se desarrolla durante 1913 y 1914 después del asesinato de Madero y durante el  poderío de Huerta por medios ilícitos y sangrientos. El personaje principal siempre participa en la toma de decisiones y tiene un contacto constante con personales simbólicos de la revolución, comenzando por Pancho Villa, luego con Carranza y su ejército, y con el mismo Obregón, a la vez que nos hace un recorrido por diferentes lugares del norte  del país. La presentación que se hace de estos personajes también es muy especial. ya que los muestra como seres humanos, con errores, aciertos y nos da a conocer el muy particular carácter de cada revolucionario, el joven personaje principal habla sobre su precepción de cada uno, lo que hace que el lector se adentre en la trama no solo desde un punto de vista histórico. sino más personal.

Así  lo demuestra en dos ocasiones, primero en su primer encuentro con Pancho Villa:

“Veníamos huyendo de Victoriano Huerta, el traidor, el asesino, e íbamos por la misma dinámica de la vida y por cuanto en ella hay de más generoso, a caer en Pancho Villa, cuya alma más que de hombre, era de jaguar: jaguar en esos momentos domesticado por nuestra obra, o para lo que creíamos ser nuestra obra; jaguar a quien acariciadores, pasábamos la mano sobre el lomo, temblando de que nos tirara un zarpazo.”[iii]

Y después en su encuentro con Carranza durante una comida:

“Don Venustiano, callado también, disfrutaba a pequeños tragos el placer de mandar hasta en nuestras ideas; acaso se recreara en nuestro servilismo, en nuestra cobardía…Mi salida causó, más que sorpresa, espanto. Don Venustiano me sonrió con aire protector, tan protector que al punto comprendí que no me perdonaría nunca mi audacia.”[iv]

A pesar de lo que se pueda pensar a veces el relato toma tintes más relajados alejándose un poco de la política, pues se narran sucesos con poca o nula trascendencia, como fiestas, luchas callejeras, caminatas, como podría ser el capítulo llamado “Las Novias de Garmendia” o “La Araña Homicida”, casi una novelita policial.

La visión que nos ofrece es la del movimiento revolucionario desde el punto de vista de los que tienen el poder, de los intelectuales, de los que están detrás de los ejércitos, y no como estamos acostumbrados a verlos desde el pueblo, los pobres. Se ha dicho que es una especie de contra-obra  de Los de Abajo de Mariano Azuela.

Esta obra refleja una impecable prosa, ya que transmite claramente sus ideas y su percepción con las palabras exactas sin necesidad de exagerarlas, al mismo tiempo su habilidad como crítico de cine hace que su narración sea transparente, parece, por momentos, que en vez de leer estas observando una película.

Finalmente, no hay que olvidar recalcar que es el mismo Martín Luis Guzmán quien la califica de novela, cuando a mi parecer es más propio hablar de ella como una crónica, pues los hechos narrados y vividos por el autor siguen al pie de la letra las andanzas reales de Guzmán, quien es a la vez espectador y protagonista. Por otro lado, ¿por qué no hablar de una autobiografía?, porque algunos acontecimientos en el libro hablan de hechos de la vida de Guzmán, aunque al parecer también contiene elementos ficticios. Guzmán, en la célebre entrevista de Emmanuel Carballo, asevera que entre sus obras su libro favorito es precisamente El águila y la serpiente.

–”Dígame, por último, ¿cuál es su propia tabla de valores respecto a sus libros?–Mi libro preferido es El águila y la serpiente. Sería fácil, dada su técnica, escribir cinco o seis tomos con ese tono y estilo. Por su estructura y trascendencia me interesa más La sombra del caudillo. Como creaciones literarias me gustan más Mina el mozo y las Memorias de Pancho Villa. “[v]

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[i] Perea Héctor, Martín Luis Guzmán Iconografía, p. 28.

[ii] Guzmán ,  Martín Luis. El  Águila y la serpiente, p.51.

[iii] Ibidem. p. 67

[iv] Ibidem, p. 77-78

[v] Carballo, E. (2001, 06). Una sabía naturalidad. Jornada Semanal. Recuperado 12, 2012, de http://www.jornada.unam.mx/2001/06/17/sem-guzman.htm