Aunque nos parezcan meros puntitos brillantes en el cielo, las estrellas tienen una estructura y unas características importantes que los científicos van detallando cada vez más con sutiles observaciones astronómicas y potentes telescopios.
En concreto, la atmósfera de los astros está formada por tres capas: la fotosfera es la más profunda, sobre ella esta la cromosfera y por encima la corona.
La fotosfera es la que emite la radiación que vemos y en el Sol está a una temperatura de casi 6,000 grados centígrados. En el Sol se sabe que “a lo largo de a fotosfera, la temperatura va disminuyendo hasta unos 4,000 grados y en un momento, al hacerse el medio menos denso, hay una inversión y la temperatura vuelve a subir y alcanzar los millones de grados de la corona”, explica el astrónomo Carlos Eiora.
Ahora, un equipo de medio centenar de científicos del consorcio DUNES, liderado por este experto de la Universidad Autónoma de Madrid ha logrado medir por primera vez este mismo efecto del mínimo de temperatura en la atmósfera en otra estrella que no es el Sol. Lo han logrado observando el astro con el telescopio de infrarrojo Herschel, de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y con el radiotelescopio Apex situado en Chajnantor (Chile).
La estrella en cuestión, Alfa Centauri A es una gemela del Sol, de aproximadamente la misma edad (unos 5,000 millones de años) y tamaño; forma parte del trío del mismo nombre que es el más cercano al Sistema Solar (a una distancia de unos cuatro años luz).
El mínimo de temperatura medido en Alfa Centauri A es aproximadamente el mismo medido en el Sol también en la misma capa de la fotosfera. Los astrónomos lo explican en su artículo publicado en la revista Astronomy and Astrophysics y cuyo primer autor es René Liseau de la Universidad de Onsala (Suecia).
Alicia Rivera/ Elpaís/redacción/bbb
