La verdad revelada: prevenir el delito
Carlos E. Urdiales Villaseñor
En medio de un mexicanísimo desayuno-conferencia de prensa, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, nos regaló la verdad revelada: este gobierno no está cruzado de brazos en materia de seguridad pública y nacional. Dijo entender la desesperación, impaciencia y molestia de la ciudadanía así como la insistencia de los medios, pero que dos meses no es tiempo suficiente para que las nuevas políticas públicas en la materia muestren resultados.
Pues sí, 60 días de gobierno no dan para mucho sobre todo en ese apartado. Pero también comentó que ahora sí (antes no) existe coordinación entre gobiernos estatales y el federal. O sea que aquello de la confrontación entre presidente y gobernadores no resolvió gran cosa y tampoco facilitó lo que ahora nos vienen a vender: coordinación.
Eso está bueno, pero también lo estaría saber cómo es que piensan sacudir de corrupción las bases policiales en todo el país, las municipales, luego a las judiciales de los estados, porque lo de Morelos es sintomático de la resistencia cuasi natural que habrá allá, donde recientemente el gobernador Graco Ramírez ha creado el mando policiaco único, y en cualquier otro lugar que vea socavados sus imperios de ilegalidad.
No bastará con separar del cargo a los polis sospechosos sin saber a dónde irán a dar, a quién van a servir después. La antes famosa Plataforma México prometía bases de datos en ese sentido. ¿Qué ha pasado con esas alforjas de inteligencia operativa?
Pero lo de Osorio Chong fue el preámbulo para que al día siguiente el presidente Enrique Peña Nieto instalara la Comisión Intersecretarial para la Prevención Social de la Violencia. Las siglas serán impronunciables, pero algo así ha de ser: la Coipsovide —no me aguanté las ganas del gracejo.
El énfasis en lo distinto de la ruta viene en que la política de seguridad pública no se basa únicamente en el empleo de más y mejores armas ni con más policías o soldados y marinos, ya que se busca no sólo combatir los efectos de la violencia sino atender y resolver sus causas estructurales.
Dijo el presidente que el uso de la fuerza institucional es necesaria para garantizar el Estado de derecho, pero no significa que lo sea todo, la prevención tiene que tener mayor peso.
Nada nuevo bajo el sol, no hay agua tibia inventada, pero los ajustes y re-direccionamiento de los esfuerzos institucionales a nivel federal deben contar de entrada con el beneficio de la duda. Al menos ya hemos constatado como nación que el camino y acento en la fuerza y el combate como pilares tampoco dio los resultados esperados.
La percepción de violencia e inseguridad generalizadas en México tardará en revertirse pero ha de ser posible. Ver los ejemplos de otras naciones que pagando cuotas de sangre menores que la nuestra no desterraron la ilegalidad o el crimen, pero sí abatieron esa socialización de la misma. Ésa debe de ser la tirada.
@CarlosUrdiales
