Entrevista a Carlos Arriaga/Secretario técnico del Tercer Consejo Universitario

Antonio Cerda Ardura

La rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), Esther Orozco, llamó esta semana a la comunidad académica, a los políticos, a los rectores de las universidades y a la opinión pública a cerrar filas para defender la autonomía universitaria y la educación de calidad, y denunció que las instituciones públicas de México “están siendo atacadas” por grupos violentos que acosan y amenazan, como ocurre con esa casa de estudios.

Indicó que los encapuchados que a tubazos han golpeado a profesores, trabajadores y estudiantes en los cien días que han permanecido tomadas las instalaciones de la UACM están cometiendo un crimen y no han recibido sanción alguna.

Aunque el fondo del problema la UACM parece ser el control de los 897 millones de pesos que este año autorizaron los diputados de la Asamblea Legislativa como presupuesto para esa institución, académicos de la escuela exigieron al jefe del gobierno del Distrito Federal que se investigue quién o quiénes están detrás del conflicto, que comenzó en noviembre, cuando un grupo de paristas desalojó de manera violenta las instalaciones.

En entrevista con Siempre!, Carlos Arriaga, secretario técnico del Tercer Consejo Universitario de la UACM afirma que algunos de los encapuchados que tomaron la Universidad no pertenecen a la comunidad estudiantil.

Indica que el mismo tipo de estrategia, de grupos de gente con el rostro cubierto y tubos, es un modus operandi que se ha reproducido en distintas escuelas, como el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), y hasta el 1 de diciembre, cuando se llevó a cabo la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto.

También dice Carlos Arriaga que académicos y administrativos rebeldes a la normatividad, que a lo largo de los años han obtenido beneficios que ahora no están dispuestos a perder, son quienes están operando para mantener copada la UACM, pisoteando el derecho a la educación de 15 mil alumnos.

Finalmente, sostiene que ni siquiera está a discusión en el Consejo Universitario la eventual renuncia de la rectora Esther Orozco.

 

Rebeldía ante normas

La rectora de la UACM dice que las instituciones del país están siendo atacadas. ¿En particular, esta Universidad por quién está siendo atacada? ¿Cuál es el problema real?

El problema real es que hay un grupo de profesores que han comandando a los alumnos, porque están en desacuerdo con cualquier tipo de normatividad. De hecho, se trata de académicos y administrativos que durante nueve años vivieron en un nicho de mucha comodidad y adquirieron algunos beneficios que en este momento no están dispuestos a perder. Cuando se dio el cambio de rector, por ejemplo, se detectó que había contratos muy jugosos con algunos medios de comunicación. También se descubrió que hay trabajadores sindicalizados ocupando plazas de confianza, pero con contratos permanentes. Algunos trabajadores administrativos brillan por su ausencia en esta Universidad, pero tienen un sueldo y un contrato como de profesores investigadores. Igual hay profesores que tienen plaza de tiempo completo en la UACM y en otras instituciones, pero a la semana sólo se aparecen en las aulas dos o tres horas.

Ésos son los grupos que están en desacuerdo y que cuando se empezó a plantear la posibilidad de que hubiera normas, de que existiera un estatuto del personal académico real, del personal administrativo y de los estudiantes, originaron hace dos años un movimiento que se opuso, en específico, a la labor del Segundo Consejo Universitario. Lo coparon y le impidieron cualquier tipo de actividad.

Siempre que se acercó la posibilidad de discutir alguna norma, se tomaban los planteles y las tribunas; se arrancaba el micrófono al secretario técnico; se rompía el quórum, en fin… Han ocurrido todo el tipo de cosas que van en contra de la institucionalidad y, sobre todo, de la implementación de normas para el desarrollo académico de la UACM.

¿Entonces se trata de un problema interno de corrupción?

Existía ese problema. En el momento en el se trató de combatir, esos grupos manifestaron su desacuerdo y posteriormente generaron un escenario que sacaron a la luz pública con un disfraz de movimiento estudiantil, cuando no hay ningún pliego petitorio, ni demandas, ni argumentos estudiantiles. Ese grupo financió a un conglomerado de alumnos y tomó las instalaciones de la UACM, pisoteando así el derecho a la educación de 15 mil alumnos durante ya cien días.

Se afirma en círculos políticos que con la separación de Andrés Manuel López Obrador del PRD, durante cuyo gobierno se formó la UACM,  algunas facciones intentan controlar la institución.

Lo que pasa es que cualquier universidad debería estar desligada del gobierno. Ésa es la esencia de la autonomía. Desde el momento en que se otorgó la autonomía a la UACM, nosotros empezamos a defender que dentro de la institución se deberían de establecer las normas propias, los procesos propios y las autoridades propias, todo con el único objetivo de que la institución tenga el resultado para el cual fue hecha: generar mejores ciudadanos y mejores profesionistas que se puedan insertar en el mercado laboral y que fomenten el desarrollo de México.

 

Nada de renuncia

¿A qué acuerdo se ha llegado con el jefe de gobierno de la capital, Miguel Mancera, porque sabemos que sigue la presión y que es probable que se orille a la rectora a renunciar?

El lunes pasado tuvimos una rueda de prensa en ese sentido específicamente, y yo acabo de hacer alusión a la autonomía. Es decir: la UACM es una institución autónoma, y en de una institución autónoma las situaciones se deberían resolver dentro del marco legal establecido y de manera interna.

Como Consejo Universitario, somos el único órgano facultado y competente para recibir una renuncia de la rectora, situación que no está en el debate en este momento. Nosotros, de ninguna forma, hemos tocado siquiera ese tema, porque consideramos que el desempeño de la doctora Esther Orozco es el de una académica responsable. A pesar de que se hizo pública una situación que no se veía conflictiva, porque estaba tapada, se mantenía la productividad de la UACM. Cuando la rectora tomó posesión, por ejemplo, había sólo 43 egresados, después de nueve años, en la institución. En los últimos dos años esa cifra ha llegado a 480. Es decir, en dos años esta cifra se multiplicó por  once y el desempeño de los alumnos ha sido de 60% mejor. Ahora tenemos alumnos que se inscriben y acreditan 4 o 5 materias por semestre. Se han ampliado los paquetes de becas para fortalecer los estudios, para la titulación y para la impresión de tesis. Esto ha favorecido la titulación de nuestros estudiantes y la Universidad ha dado el resultado para el que fue creada: formar licenciados.

Ahora hay un grupo de activistas que se dicen consejeros y que se oponen a la rectoría de la doctora Esther Orozco. ¿Van a aceptar lo que ellos digan? ¿Qué van a hacer con el Consejo Estudiantil de Lucha (CEL)?

Ellos se ostentan equivocadamente como consejeros. Pero el único Consejo Universitario existente es al que yo tengo el honor de representar desde el 22 de agosto, cuando se instituyó tal y como lo establecen nuestras leyes y la convocatoria, y que ha estado en funciones desde entonces.

¿Entonces, los desconocen?

Desconocemos cualquier reunión de estas personas, y, sobre todo, no reconocemos que puedan sesionar como Consejo Universitario. Es un grupo que, si bien algunos de sus integrantes son académicos y otros son estudiantes, tienen las mismas intenciones y son específicamente los profesores que apoyaron el paro de actividades en esta Universidad.

 ¿Los estudiantes que apoyaron el paro son porros, gente comprada o alquilada?

Algunos de los que tomaron las instalaciones sí eran de la UACM. Yo estuve presente cuando se tomó el edificio de Eugenia y muchos de los que entraron ahí, encapuchados y con tubos, no pertenecen a la Universidad.

¿Puede entonces garantizar que la rectora no va a renunciar?

La eventual renuncia de cualquier rector en esta Universidad se la debe presentar al Consejo Universitario. En este momento, la rectora tendría que presentarla a nosotros. Y no es el caso. El Consejo Universitario ni se lo ha pedido, ni lo ha planteado como una posibilidad y, en dado caso, el Consejo Universitario podría tomar la decisión de no aceptar esa renuncia.

Misma estrategia

En otras escuelas del país, como el CCH se han dado problemas similares. ¿Qué es lo que está pasando en las escuelas superiores de México?

Es una estrategia que se sigue reproduciendo, como usted lo acaba de mencionar, en distintos estados y consiste en el mismo modus operandi que se utilizó para ocupar los planteles de la UACM. Esto igualmente se expresó en las manifestaciones del 1 de diciembre y en la toma de planteles del CCH. Creo que el conflicto se multiplica en el sentido de que se viola la normatividad y se obstruye el derecho a la educación, en el caso de la UACM, de 15 mil estudiantes. Lo que se consigue por lo general es una mesa de diálogo y cualquiera de los que tienen tomadas las instalaciones está de acuerdo en participar en esa mesa de diálogo, porque lo que se garantiza, de entrada, es la impunidad y, además, tienen la garantía de conseguir algo más. No sé… Van a ganar, por ejemplo, que se les condonen algunas cuestiones, que se revisen las modificaciones planteadas. Respecto de la UACM, lo que exigieron desde el primer momento fue que se les retirarán todas las denuncias y las autoridades siguen cayendo en este juego.

¿Percibe usted una “mano negra”, o algo político detrás de todo esto? Como usted decía, desde la misma toma de posesión de Peña Nieto, hasta la toma de escuelas, parecen estar los mismos grupos.

Se ve el mismo modus operandi, los mismos pasamontañas, los tubos, los extinguidores, la misma forma de actuar. Si hay o no una mano política, creo que es lo que valdría la pena desentrañar.