Patricia Gutiérrez-Otero y Javier Sicilia

México, finales de enero 2013. Algunos interpretaron las profecías mayas como si el mundo fuera a terminar el 21 de diciembre del 2012. Otros dijeron que en esa fecha la gente cambiaría de perspectiva hacia otra más positiva y que sería el inicio de una nueva era. Finalizamos el primer mes del año 2013 y nada parece haber cambiado. En México el año inició con puros disparates temibles: el caso de una mujer acusada de secuestro, extranjera y ahora liberada por fallas en el proceso. Como rehén político, la francesa Florence Cassez ahora está en su país y en México es el blanco de las críticas populares que no han rascado un poco más sobre la verdad de lo que está detrás de su detención y del falso video de Televisa. Su juicio estuvo viciado, no se sabe qué pasará con los demás, y no sé sabe si la Cassez es o no victimaria. Sabemos que hubo muchos intereses que se entrecruzaron en ese momento y que el gobierno mexicano debe explicaciones. Pienso que debería haber una investigación a fondo, y paso a paso, de lo que sucedió. Pero, es cierto que este caso deja al descubierto las arbitrariedades del gobierno hacia la sociedad civil, sea culpable o no Florence Cassez. ¡Ah! Y lo de Monex. Ahora resulta que sí hubo compra de tarjetas por parte del PRI. Pero, claro, según el Instituto Federal Electoral (IFE) no merecen ni una mínima multa, aunque hayan podido alterar el resultado de la elección. Pero, qué más da si el interés se dirige a la francesa de pelo largo, ojos claros, uno más pequeño que el otro —como los de EPN— para saber si es la que cortó orejas o dedos, según el gusto de las víctimas. Las averiguaciones sobre el caso de Florence Cassez y el de Monex parecen estar en un estado de suspensión viciada. Y esto va tanto contra la francesa como contra el Estado mexicano… Y qué decir de la violencia en México. ¿Ha disminuido o se ha acallado? Está latente. Las partes están midiendo su poder y su negociación con el gobierno. Cada uno está poniendo en prueba al otro. Son muchos. Creen que la lucha es entre ellos. No saben que hay otras fuerzas que no están de acuerdo con este juego de poder. La sociedad civil, quieran o no, se ha puesto en marcha y no va a claudicar. Grupos civiles han levantado su voz. La voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que tras más de un lustro se deja oír, con fuerza y determinación, no sólo porque Marcos habla, sino porque ellos, los olvidados, están ahí. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (PMJD), que de manera independiente apoya ahora al EZLN, y otros están ahora de su lado. Creo que toda la gente de buena voluntad está con ellos, de cualquier religión, de cualquier ideología, de cualquier edad… En este momento todo es ofuscación, salvo el sendero del corazón, abajo y a la izquierda. Además, opinamos que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, limitar a las mineras a cielo abierto, detener a los monopolios, investigar y castigar los abusos contra mujeres en el territorio nacional, volver a ser humanos.