Sí habrá reforma energética
Carlos E. Urdiales Villaseñor
La mezcla mexicana de petróleo comenzó la semana con una ganancia de 1.24 dólares en comparación con la semana anterior, al venderse en el mercado internacional en 105.67 dólares por barril, informó Pemex.
La empresa de consultoría Bursamétrica indicó que la ganancia se debió a que los futuros de crudo estadounidense registraron un incremento de 1.13 dólares, para cerrar en 97.57 dólares por barril. Asimismo, se dio una estimación positiva para el crecimiento económico de China, impulsando así el precio del crudo en el mercado internacional.
Los datos anteriores son sólo una fotografía del contexto global en el que Pemex se mueve todos los días. Ahora se anuncia por parte del secretario de Hacienda, Luis Videgaray que sí habrá iniciativa de reforma energética este periodo de sesiones del Congreso que inicia en febrero. Será para el segundo periodo del año, el de septiembre, cuando el presidente envíe la hacendaria con acento en el Impuesto Sobre la Renta.
Entonces ya sabemos por dónde vienen el debate, las marchas y los discursos políticos, que no técnicos.
Personajes de la izquierda (no sólo) desempolvan el discurso de la soberanía, el nacionalismo, le herencia histórica tan rápido como desenfundan a los enemigos de toda la vida y de todas las cosas. Las mafias y grupos de poder fáctico que medran con quién sabe bien qué, pero que siempre se ajustan a este discurso político trasnochado pero rentable.
En el sexenio anterior hubo una reforma energética, la que fue posible más no deseable y que obviamente fue insuficiente. El mismo Felipe Calderón dijo que iría por otra más, pero ya no pudo. Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray y Emilio Lozoya Austin lo tienen claro, México necesita revisar y adecuar sus reglas internas de operación para hacer de Pemex una empresa nacional más eficiente y mucho más rentable. Conceder a priori que eso sólo busca vender nuestro oro a cambio de espejitos revela muchas cosas pero arregla nada.
El secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, urgió a aprobar una reforma energética que modernice el sector porque de lo contrario en 2018 México se convertirá en un importador neto de energías primarias. En la reunión plenaria de los legisladores del PRI y el PVEM, refirió que la producción de crudo disminuyó entre 2004 y 2012, ya que se dejaron de producir un millón de barriles diarios y el déficit de productos petroquímicos es de 20 mil millones de dólares.
El debate ya llegó y se irá a los medios, a la moderna plaza pública que son las redes sociales. Una vez más será foco de estridentes arengas. Que sea también el espacio para los argumentos técnicos. Que opinen la academia, los institutos y todo aquél que pueda aportar información, prospectiva, contextos y comparativos, para que a la mayor luz pública posible se discuta mucho y bien.
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