Razón básica del fracaso en seguridad pública

Jorge Carrillo Olea

Muchos jefes se  han reunido en Monterrey y Toluca para echar a andar parte de la estrategia de Enrique Peña Nieto para combatir el delito de alto impacto. Sí, se reúnen por lo menos tres  secretarios de Estado y un procurador, y en el caso de Toluca, siete gobernadores: Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Morelos, Estado de México y Distrito Federal. En seis horas de trabajo definen la solución y ésta se aplicará al otro día.

Sí, nada más que no hay con quién. Las policías estatales de mando único no existen. Rindiéndose a la práctica inveterada, algunos gobernadores empiezan a presionar a los presidentes para firmar “convenios” que nada dicen y menos comprometen.

Nunca hubo un instructivo, un manual orientador, una norma o sugerencia de parte del gobierno de Felipe Calderón arriesgando, que aun de hacerse, tuviéramos 32 formulas incompatibles. Esta es quizá una razón básica del fracaso. Este gobierno tampoco ha cubierto ese faltante.

Las policías municipales, ante el anuncio abstracto de su desaparición, están como corresponde tiradas en sus dorsos. Las policías federales, peor que nunca, pues si bien se aceptó que no eran útiles y suficientes y por eso la trascendente reforma de la estructura del gobierno federal, hasta hoy no ha pasado nada que no sea el desconcierto, la inacción, sentirse descabezadas ya que no hay segundo nivel, más aún agudo resentimiento de lo que fue la Secretaría de Seguridad Pública federal, desaparecida para bien.

¿Cuál fue la agenda de la gran reunión?, nadie sabe y ojalá no aludan a que es información de seguridad nacional como es la salida primitiva con que suele eludirse todo señalamiento. Como no existieron reuniones preparatorias, o al menos nada se informó, donde se hubieran puntualizado vitales decisiones y compromisos, hay base para creer que se trata una vez más de un ejercicio de simulación.

El improvisado acto no resolvió problemas estructurales de carácter esencial. ¿Quién manda, coordina o dirige las precarias fuerzas a cargo de tan gran tarea?… ¡quién sabe!

¿Con qué base de inteligencia criminal se trabaja si los mismos estados no la tienen?, ¿qué parte de la tarea —a pesar de su ineptitud para ella por estar diseñadas para otra función—, cubrirán las fuerzas federales, reconociéndose que el delito de alto impacto, el comunitario o callejero, el urbano o rural no es posible cubrirse sin una gran disponibilidad de elementos (el policía de crucero) que solo competiría a las fuerzas estatales y municipales, que tan no existen o no pueden que se está montando este operativo?

No hay interconexión en los canales de telecomunicaciones policiales, ¿Cómo se van a entender? No hay protocolos de dónde y hasta dónde en términos geográficos, pero más bien de responsabilidad vertical actuarán las fuerzas estatales.

¿Cuál es la zona de acción de las federales y esto, estado por estado, subregión por subregión, que son todas distintas y están indefinidas?

La información recabada, ¿cómo se difunde hacia un centro concentrador y de éste hacia las autoridades que puedan explotarla? ¿Cómo se cubrirán los gastos que evidentemente serán exponenciales con una dinámica que no ha quedado clara? Y, finalmente, y por dejarlo ahí, ¿cómo actuarán las policías investigadoras, locales y federales y sus respectivos ministerios públicos y procuradurías en esta complejísima materia?

Una vez más se está actuando sin proyecto, lo que es insólito si se piensan que los talentos federales dispusieron de seis meses, julio-diciembre, para ejecutarlo.

Por lo que se ve, en términos reales el intento de la regionalización para abatir el crimen hace aceptar que es “pocos indios, muchos jefes, mucho humo”.

Sería sumamente penoso que el presidente Peña Nieto supusiera, como es muy posible, que la tarea ha sido enfrentada con toda solvencia y por ende es de esperarse que haya resultados satisfactorios. Hay bases para pensar que no será así.

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Suspensivos. Cómo alienta oír del gobernador de Querétaro que pronto se iniciará el estudio de prefactibilidad del ferrocarril México-Querétaro, al que seguirá el de factibilidad y posteriormente el proyecto ejecutivo. Así se hacen las cosas. Va a más: explica quiénes los formularán. ¡¡¡Qué lección!!!

 

 

hienca@prodigy.net.mx