Juan Antonio Rosado

“Yo he sufrido mucho con las erratas”, escribe Alfonso Reyes, “ya he dicho que el libro Huellas (‘colección de erratas con algunos versos’, según Ventura García Calderón) me metió en cama con fiebre. Pero también debo a las erratas algunos involuntarios aciertos”. Entre éstos, el regiomontano recuerda el de Visión de Anáhuac, en cuyo original se leía: “la historia, obligada a describir nuevos mundos”, pero que fue cambiado, por error del tipógrafo, a “la historia, obligada a descubrir nuevos mundos”. Continúa Reyes: “Me gustó la errata, y la adopté decididamente en las posteriores ediciones”. En su nuevo libro, Sólo la errata permanece, Carlos López despliega una extensa colección de anécdotas de este tipo sin centrarse en una nación ni en un autor.
Hasta la mitad del libro, en un tono jocoso, humorístico, a veces cínico y mordaz, y otras sólo irónico o sarcástico, el autor nos obsequia citas sobre las erratas de autores como Günter Grass, José Martí, George Steiner o el “Soneto a la errata”, de Alfonso Sastre. también delata desde errores o erratas de escritores como García Márquez, Vargas Llosa, Ricardo Garibay u Octavio Paz, hasta el famoso del billete de 100 pesos: “Sufragio electivo no reelección”, o el de traducción en uno de los catecismos del Vaticano. Sin embargo, el blanco favorito del autor son los políticos. Por ejemplo: “En su visita a Guatemala, el 27 de octubre de 2009, Felipe Calderón afirmó: ‘Como diría un admirado Guatemalteco […], Ricardo Arjona: «El sur también existe»’”. Agrega Carlos López que “hasta la fecha, ninguno le ha informado que el poema que menciona lo escribió Mario Benedetti y lo musicalizó Joan Manuel serrat”.
La segunda parte del volumen es una colección de fotografías: un verdadero álbum de la errata: anuncios, carteles, encabezados de periódicos, advertencias, grafitis… Lo interesante es que no son sólo erratas lo que se exhibe, sino errores de todo tipo, pleonasmos, anfibologías, discordancias, incongruencias, sinsentidos y un largo etcétera. Anoto únicamente un ejemplo de anuncio: “Hay hielo frío”. Sólo la errata permanece es un libro que nos hace reír desde la primera hasta la última página.

Carlos López, Sólo la errata permanece.
Editorial Praxis, México, 2012; 357 pp.