Entrevista a Enrique González Torres/Jesuita y exrector de la Universidad Iberoamericana

Irma Ortiz

El papa Francisco es el primer pontífice que pertenece a la Compañía de Jesús, orden religiosa comprometida con la evangelización, pero que también defiende el apoyo de los laicos para mantener su compromiso con los más desfavorecidos. Sus miembros hacen votos de pobreza y de humildad.

La Compañía de Jesús Orden fue fundada en 1539 por Ignacio de Loyola, busca difundir la fe católica a través de las misiones, el apostolado, la enseñanza y la ciencia. Hoy está presente en 127 países y de acuerdo a un censo realizado en 2007, la congregación está formada por 19 mil 126 jesuitas.

Con una gran presencia en América Latina, lejos de la rigidez del dogma, ha buscado el acercamiento con sus fieles; cercanos en la década de los ochentas a la Teología de la Liberación, fue fundamental la defensa que hizo de los derechos humanos en países en guerra, como Honduras y El Salvador.

De acuerdo a sus normas, los jesuitas buscan la evangelización del mundo, la defensa de la fe y la promoción de la justicia.

El superior general de los jesuitas, el español Adolfo Nicolás, ha señalado que con la designación de un papa jesuita al frente de la Iglesia católica “se abre una nueva etapa llena de esperanza”. Una designación que se da en un momento fundamental para una Iglesia que está en crisis y que busca recuperar influencia.

Reconocimiento a la Compañía de Jesús

Sobre este punto, Enrique González Torres, sacerdote jesuita, exrector de la Universidad Iberoamericana, habla a Siempre! sobre el alcance de esta designación y los retos que le esperan al papa Francisco.

Por primera vez en la Iglesia católica, se elige a un papa jesuita. ¿Qué significado tiene esta decisión?

Significa la universalidad de la Iglesia, que reconoce que todas las órdenes religiosas y todos los sacerdotes son aceptados por la Iglesia, ya sean jesuitas, franciscanos, dominicos o del clero secular o de otras.

Para el caso concreto de la Compañía de Jesús, es un reconocimiento al trabajo que ha realizado por muchos años; y por otro lado, por la selección del nuevo pontífice,  por lo que conozco considero que es una decisión acertada porque se trata de un hombre comprometido con los pobres, que busca un cambio en la Iglesia, que es una persona como muy definida contra la corrupción y de acercamiento de las necesidades de la gente.

El hecho de que tome el nombre de Francisco resulta interesante, porque hay dos grandes santos cuyo nombre fue Francisco: Francisco de Asís y Francisco Javier. El primero con un gran acercamiento hacia los pobres en un momento en que la Iglesia no estaba en las mejores condiciones y que fue una llamada de atención a ésta. Francisco Javier, que fue el gran misionero del siglo XVI, abrió las puertas de la evangelización al Oriente.

El nuevo papa indica que está preocupado por volver a la sencillez y a la humildad de la Iglesia, pero al mismo tiempo ensanchar el corazón para llegar a los sitios donde la Iglesia no ha podido llevar el Evangelio, bueno, más que la Iglesia, llevar el pensamiento del Evangelio.

¿Qué significado tiene ser jesuita en un mundo con tantos necesidades y problemas como los que estamos viviendo?

Desde hace 40 años, en una congregación general se habló de regresar nuestra mirada a los pobres, no porque hubiera perdido esa visión la Compañía, sino por intensificar una opción preferencial por los pobres y se habló de que la justicia y la fe, eran los dos grandes pilares por los que habría que luchar.

El hoy papa Francisco, como jesuita, ha vivido esta misión en sus circunstancias, en su país, en los puestos que ha tenido que asumir. En mi opinión, es un momento de reconocer el espíritu de la Compañía de Jesús y junto con ese espíritu, creo que hay un reconocimiento a las otras órdenes religiosas y una invitación a trabajar todos juntos.

 

Era el mejor

El hecho de que se haya escogido a un latinoamericano, a un argentino, ¿qué peso le da a esta decisión?

Primero, que escogieron al entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio por su capacidad, prescindiendo de su nacionalidad y de su lengua, vieron que entre las opciones que tenían era la mejor elección.

También es un reconocimiento de que hay alternativas en el clero latinoamericano, y que el clero latinoamericano religioso, el clero secular, ha jugado un papel importante en la historia de la evangelización. Es un reconocimiento a la importancia del trabajo de los sacerdotes en América Latina.

Y, por otro lado, la Compañía de Jesús está mirando también al Oriente, es como una integración. El Papa estudió en Alemania teología, y con esta designación se tiene esa visión de la fortaleza de la cultura europea, el acercamiento de Asia y África y el reconocimiento de las Américas, como que es una invitación a pensar en la universalidad.

 

El gran reto son los jóvenes

Algunos especialistas dicen que será un papa conservador, que no se puede esperar que sea un papa revolucionario, pero las credenciales que presenta de ser recto, dialogante y ser jesuita, ¿significaría darle un giro a la Iglesia católica?

Es un paso hacía delante y así lo decidieron los cardenales y así fueron inspirados, de dar un paso hacia delante, que insisto se habla de la sencillez, de la necesidad de regresar a los orígenes del cristianismo, de la apertura a la evangelización global, del reconocimiento a todos.

Esto no diría que es una novedad del cristianismo, pero es regresar mucho a nuestros valores fundamentales, es dar un paso adelante. Siempre que se elige un nuevo pontífice, nosotros pensamos que es un paso adelante.

¿Cuáles son los retos que deberá enfrentar el papa Francisco con una Iglesia con muchos problemas como la pederastia, como la situación de la curia?

El gran reto es hacerles ver a los jóvenes que hay una riqueza enorme en la Iglesia, y que ésta tiene la capacidad de irse reformando así misma. Hay una cosa interesante de San Francisco de Asís: optó por acercarse a Dios, por contemplar la naturaleza, por regresar a la sencillez, por ser solidario con los pobres, y dicen que en una ocasión soñó que la Iglesia se estaba cayendo; la construcción, digamos del templo, y sintió la necesidad de irle a decir al papa, y entonces se acercó a Inocencio III que fue un gran pontífice y los miembros de la curia no lo dejaban acercarse al Papa, y éste al saber que estaba ahí, dijo “sí, que pase”.

Entonces San Francisco de Asís le dijo “¡cuide la Iglesia, la Iglesia se está desmoronando en este momento crítico”. Por otro lado, hay que considerar que no tenían un mal pontífice, porque Inocencio III es reconocido como uno de los grandes papas, pero rodeado de muchos problemas y probablemente de mucha corrupción y frivolidad.

Este es un momento en el que creo que este papa va a corregir, con caridad, sin actitudes vengativas o revanchistas cosas de éstas, pero también va a ser enérgico en la corrección. Y los primeros pasos que ha dado, según dice la prensa, es que ha mostrado sencillez y humildad, y no es falso de su parte.

 

Rescatar humildad y sencillez

Se le ve como un hombre carismático, cayó bien el manejo que tuvo luego de su designación por los cardenales.

Sí, vestido sencillamente, no se puso la capita y luego vuelve a tomar el micrófono a decir que tengan buena noche, hay mucha cercanía. Me decían amigos de Roma que él, con su clero, era muy cercano, que cuando un párroco se enfermaba decía “anda, vete, descansa y yo te atiendo personalmente” e iba a atender las cosas. No es un papa alzado.

Es ejemplo de cómo deben ser los representantes de la Iglesia.

Es un llamamiento a que rescatemos esas dos grandes virtudes: humildad y sencillez, así como la universalidad, y amar a todos, preocuparse por llevar la buena nueva a todos.

Algunos detractores del Papa lo ligan a la dictadura militar argentina, que estuvo de acuerdo con miembros de ésta. ¿Qué opina?

No conozco ese momento de la historia personal del hoy papa, pero también sé que las personas que tienen responsabilidades, que son directores de instituciones, de repente los acusan de un lado y del otro de muchas cosas.

Habrá gente que en el momento de la dictadura en Argentina o que actualmente, por actitudes que tuvo el entonces líder de la congregación jesuita, de buscar la conciliación, de buscar el entendimiento, lo hayan acusado de ser colaborador de ese gobierno.

A los papas que lo precedieron, los han acusado de que eran esto o que era aquello. Por lo que conozco de la historia del excardenal, es una persona excelente, en algunos casos habrá estado en desacuerdo con algunas posiciones de algunos y otros con él, pero en la historia de cada quién hay ese tipo de situaciones.

Los claroscuros.

Los claroscuros y las manipulaciones. Leí en la prensa que el que escribió un libro contra el nuevo papa fue pagado por el extinto presidente y la mandataria actual de Argentina.

Tuvo muchos enfrentamientos porque les reclamaba el aumento de la pobreza, la violencia…

Y la corrupción, esto es lo que hacen en lugar de dedicarse a trabajar. Resulta mejor pagar a un periodista para que lo ataquen, con algunos elementos que no son muy claros y que históricamente, tampoco son tan comprobados.

Lo fundamental es reflexionar en las virtudes que el nuevo pontífice nos señala en este momento y la invitación que nos hace.