Seguir adelante en todos los frentes

René Avilés Fabila

Una encuesta reciente demostró que más del 80 por ciento de la población mexicana estaba satisfecha de la detención de Elba Esther Gordillo. Sus excesos, su arrogancia, su enriquecimiento escandaloso y su trato brutal, cínico y perverso, había hartado a los mexicanos. Toda su familia y amistades cercanas se habían hecho ricas y poderosas, ocupan todavía altos cargos en la administración pública. Donde mayor gozo se daba era justo en el maltratado y vituperado injustamente magisterio. Al fin les habían quitado de encima a su lideresa vitalicia. Dicho en otros términos, la acción del gobierno de Enrique Peña Nieto fue aplaudida hasta por sus críticos. Fue un buen comienzo.

Pero ahora muchos se preocupan: ¿fue una venganza política contra Gordillo o se trata del inicio de una magna campaña contra la corrupción?

Por lo pronto, allí está el caso de Tabasco: Arturo Núñez ha puesto de manifiesto los abusos de Granier. Enormes huecos han sido encontrados en las arcas del estado. La Procuraduría General de la República ha atraído el caso y debe ser investigado a fondo. Y lo mismo pasa con los sindicatos que acompañan al PRD en sus aventuras políticas. En ellos no hay transparencia, engañan a sus agremiados y para colmo la democracia es pura palabrería hueca y sin sentido. Sus líderes se han perpetuado en el mejor estilo de la CTM.

Todavía no sabemos con claridad hacia dónde marcha el joven gobierno de Enrique Peña Nieto, pero algo queda claro: la lucha no es sólo contra Elba Esther sino por la dignificación de los trabajadores mexicanos. Si se quiere un Estado fuerte, capaz de orientar a la nación, debe el presidente dar una gran batalla de todos los frentes. De lo contrario, será decepcionante y entonces sabremos que, como en el caso de la Quina, sólo se trató de eliminar a un enemigo personal del presidente.

Después de los doce años panistas, el país ha quedado lastimado en todos los frentes. No hay política cultural y muchos menos sabemos qué hará el gobierno en materia de política exterior. Sólo palabras vagas que impiden confiar plenamente en el PRI.

Si realmente Peña Nieto quiere un Estado fuerte y una nación que conjuntamente avance hacia el progreso, deberá seguir adelante con lo comenzado. De lo contrario, la decepción será general. Como señala el refrán: el buen juez por su casa empieza, y entre lo que nos heredó el trágico paso del panismo y muchos priistas, la corrupción sigue vigente.

Es el mejor momento de eliminarla. La sociedad, la nación, sabrá valorar el esfuerzo y apoyar los riesgos.

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