Entrevista a Juan Marcos Gutiérrez/Exvocero de la campaña de Josefina Vázquez Mota

Moisés Castillo

En el PAN todos hablan pero nadie escucha. No existe una figura que aglutine y ordene un partido que no puede salir de la confusión tras la derrota de la elección presidencial. Hay dos visiones internas que buscan imponerse y controlar Acción Nacional. Están los maderistas que apoyan el Pacto por México y del otro lado los calderonistas que buscan fortalecer el instituto político sin antes realizar una autocrítica puntual de la mayor crisis del panismo en su historia.

La reciente Asamblea Nacional determinó que en diciembre próximo la elección del presidente del Comité Ejecutivo Nacional será por voto directo de sus 400 mil militantes. Es decir, el nombramiento del nuevo dirigente nacional pasará del auditorio Manuel Gómez Morín de la sede panista a las calles, donde miles de panistas tomarán la decisión final.

Muchos se oponen a esta resolución como el exlíder del blanquiazul, Germán Martínez Cázares, quien asegura que el partido iría directo a una perredización.

“El PRD ya va para atrás en eso, está dejando los métodos directos, y nosotros apenas vamos a ellos. Desde la libertad plena, debemos crear un nuevo programa liberal; desde la derecha liberal, democrática, seria, gomezmoriniana. La reforma estatutaria es un asunto interno. Con eso no vamos a convocar ciudadanos”.

Por su parte, el senador Javier Corral lamentó esta visión de oponerse a la transformación del partido.

“No creo que la de Gómez Morin fuera una derecha liberal democrática: fue una visión humanista que colocó en el centro de la política a la persona con responsabilidades sociales. La reforma estatutaria es uno de los elementos para empezar a generar la recuperación.”

Se perfilan nombres

En tanto, ya se están perfilando nombres de posibles aspirantes a la presidencia nacional del PAN: Margarita Zavala, Josefina Vázquez Mota, Juan Manuel Oliva, Juan Carlos Romero Hicks y Javier Corral. Además el actual líder Gustavo Madero no descartó buscar su reelección, a pesar de las nuevas reglas internas y las críticas por su trato displicente hacia el gobierno de Enrique Peña Nieto.

“Lo que estamos haciendo es una apuesta por la democracia, no buscar acuerdos cupulares. Lo que estamos haciendo es ir a fondo y confiar en que sea el método democrático por excelencia la mejor manera de resolver nuestras diferencias, construir acuerdos, tomar decisiones y elegir a nuestros dirigentes y candidatos. Vamos a tener padrones depurados para que no haya afiliaciones corporativas, que es lo que ha pervertido la vida democrática de nuestro partido.”

Para los antimaderistas como Juan José Rodríguez Prats, Juan Marcos Gutiérrez, Fernando Canales, Juan Carlos Romero Hicks, Rosario Castro Lozano, Manuel Minjares, Mariana Gómez del Campo, entre otros, el partido parece comparsa del PRI tras la firma del Pacto por México, y estos panistas destacados lamentaron que no se señalara “el boicot histórico e irresponsable del PRI a las reformas estructurales que ahora busca que se aprueben dentro del Pacto”. Coincidieron en que el problema no es la agenda del acuerdo, sino la forma en la que se firmó sin consulta previa al Consejo Nacional.

El único panista que ha mostrado un interés real para ser dirigente nacional del PAN es el senador Juan Carlos Romero Hicks, quien dice que tiene el apoyo de distinguidos panistas.

“Hay mucho trabajo que tenemos en este momento en el Senado, y el partido tiene citas históricas importantes; la Asamblea Nacional extraordinaria que va a reformar parte de los estatutos, que sirva de una reflexión autocrítica sobre quiénes somos, de dónde venimos, dónde estamos y a dónde queremos llegar para poder tomar nota de que necesitamos mejorar en muchos ámbitos.”

Apostar a una oposición inteligente

Ante este escenario complicado, Juan Marcos Gutiérrez, exvocero de la campaña de Josefina Vázquez Mota, afirma que el PAN debe entender que ya no está en el gobierno y que tendría que apostar a ser una oposición inteligente. Sin embargo, asegura que la injerencia del gobierno de Felipe Calderón afectó la vida interna del partido.

“La intromisión del gobierno le hizo mucho daño al PAN. Hay que reclamarle sobre todo al último sexenio. Puso a Germán Martínez como presidente y más tarde a César Nava, que a nadie se le olvide eso. Esos consejeros gubernamentales fueron los que designaron a dos dirigentes que dieron muy malos resultados. Se metieron mucho intrusos por la ventana.”

¿Qué le parece esta resolución de la Asamblea Nacional de que la militancia seleccionará a sus dirigentes?

Me parece que el resultado expresado es por un descontento generalizado. Evidentemente lo que molesta es el desempeño de las dirigencias y particularmente la del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). A mí lo que me preocupa es que entremos a una especie de espejismo y creer que la forma de elegir al presidente nacional va a resolver los problemas de actuación de ese CEN. Creo que las reformas con elección directa o indirecta tienen que acompañarse de un régimen estatutario de consecuencias y responsabilidades para evaluar a la dirigencia. Si la dirigencia decide designar a candidatos, que responda si el resultado es desfavorable disolviéndose. Renunciar.

Hay muchas cosas que no son tema de elección sino decisiones que se toman todos los días y no vemos consecuencias a la hora del desacierto. Más allá de celebrar o no que pudiera haber una elección directa, no vamos a corregir el rumbo del partido si no hacemos dos cosas. Primero, revisar nuestra propuesta programática para decirle a la ciudadanía cuál es el mensaje en esta nueva época de Acción Nacional. Esto requiere de un enorme trabajo y talento en la conducción del partido para que el PAN se actualice en su oferta política. Después restaurar nuestros estatutos —no importa si es elección directa o indirecta, ambos métodos son democráticos—. Lo que tiene ocurrir es que pongamos reglas automáticas para que el nuevo dirigente responda por sus actos.

Para algunos panistas esta reforma es algo histórico…

Hay que aclarar que esa modificación es a la propuesta de reforma de estatutos, es una propuesta inacabada que tengo dudas de que en este momento sea una reforma, porque abortó la Asamblea y se quedó en el limbo ese proceso, por más que se diga que quedó aprobado. Ésta no era una reforma de estatutos, era un nuevo estatuto. Hay un problema jurídico. Me inclino por anular la Asamblea y que renuncie la actual dirigencia y tengamos un CEN interino capaz de convocar a una Asamblea que verdaderamente ponga una discusión sobre el programa ideológico del PAN para darnos rumbo. Sí necesitamos un programa de acción política actualizado, con arrojo, rompiendo paradigmas. Ya cuando le digamos eso a la ciudadanía vemos el estatuto como la herramienta necesaria para hacer posible esa programa.

Confusión de conceptos

¿El PAN se está “perredizando”?

Lo que pienso es que hay algunas confusiones conceptuales. El PAN con todo y los defectos que tiene todavía somos el partido más democrático de México. Quienes acusan que vamos hacia una perredización, y apoyo ese señalamiento que hace Germán Martínez Cázares, en el sentido de que un líder como Javier Corral aprovecha este hartazgo de la militancia y esta crisis para enseñorearse con un discurso que convoca a la democracia directa para elegir a uno de los miembros del CEN como si fuera la panacea y la fórmula mágica que va a resolver todos los problemas. Aun en ese escenario de elección directa para nombrar al dirigente nacional enfrentaríamos todos los problemas de acarreo, control del padrón y clientelismo de que somos víctimas. Las mismas clientelas que aplaudieron sorpresiva e inocentemente a Javier Corral, ésas acabarían eligiendo a un dirigente nacional que posiblemente no será el mejor. Creo que la democracia indirecta para elegir presidente a través de consejeros sigue siendo válida. Me pronunciaría por ello. Algo que no dice Corral es que el único problema del Consejo Nacional como órgano elector es que tuvo una intromisión gubernamental en el tiempo que fuimos gobiernos, muy condenable.

¿El poder le hizo daño al PAN?

Se dice popularmente que se requiere de dos para bailar un tango, ¿no? Creo que hubo dos responsabilidades. El PAN seguirá siendo un partido con o sin gobierno. Los gobiernos de Fox y Calderón sucumbieron a la tentación de utilizar la nómina gubernamental para hacer consejeros a un montón de delegados y funcionarios del gobierno que atendieran ciertas consignas. Ahorita ya no somos gobierno y nos vendría bien conservar el modelo de democracia indirecta. El resto del CEN debe ser electo por el Consejo Nacional y antes de reformas patito debe crearse un nuevo programa de acción política. Quizá tuvimos una elección dolorosa y no supimos comportarnos como partido en el poder, pero ahora ya no estamos en el gobierno. Es un momento de regresar a nuestros orígenes de conducta estructurales, sobre todo aprovechando la limpia que se hizo del padrón y quedamos, espero, los que somos. Si esto es así, entonces no debe haber tanto problema. El gran reto no está en los estatutos sino en un nuevo programa de acción política.

 

¿El PAN se equivocó al firmar el Pacto por México? Existen muchas críticas internas al respecto…

Desde luego que no. Y esta participación del partido no es diferente a distintas participaciones históricas que ha tenido el PAN con los gobiernos priistas para darle a México la reformas que requiere. Esto se remonta a 1988 cuando, después del fraude de Salinas, tuvimos la colaboración para hacer la reforma que nos dieron, con todos sus defectos, instituciones electorales como IFE, TRIFE, que nos dieron elecciones más competitivas. Hicimos la reforma al artículo 130 donde le pusimos un alto a la simulación de la relación Iglesia-Estado, también las reformas al artículo 27. En 1997 con el gobierno de Zedillo colaboramos en crear el IPAB para resolver la crisis financiera. Lo que criticamos del Pacto por México es la forma tan dócil en la que se conduce nuestro líder Gustavo Madero, en la forma tan absurda en como está comunicando las decisiones que toma el PAN sobre las reformas y la falta de cartas de cambio. Por muy compartido que sea nuestro interés por una reforma educativa, reforma energética o laboral, tendría que poner en la mesa cartas de cambio sobre políticas públicas, reformas fiscal, incluso en imponer al gobierno cierto orden de prioridades y es lo que no estamos viendo. Bien por el Pacto, mal por su forma de gestión por parte de Madero.

 

Se están ventilando algunos nombres para dirigir el PAN como Juan Carlos Romero Hicks, Margarita Zavala, incluso Madero no descarta buscar la reelección, ¿cuál es su favorito?

Consideraría desde luego la opción de Juan Carlos Romero Hicks, pero también hay otras opciones como Carlos Medina, Alberto Cárdenas, Francisco Barrios. Se deben barajar opciones. Pero no veo a Madero repitiendo en el cargo y la esposa del expresidente Calderón pues habrá que valorar. Ella es una carta importante, pero hay que ver si le conviene al partido en estos momentos de polarización de grupos maderistas y calderonistas. Puede haber en esta crisis una tercera vía probada en la capacidad y en el talento para conducir al partido y no me molesta revisar la propuesta de un Juan Carlos Romero Hicks, pero veo también al propio Ernesto Ruffo para colaborar y rescatar el panismo.