Unos 380,000 años después de la gran explosión inicial, el Universo se hizo transparente y la radiación emitida entonces se detecta hoy en el cielo a una temperatura ultrabaja. El telescopio espacial Planck ha estado observando durante meses esa luz, la más antigua del Cosmos, y ahora los científicos han presentado el mapa a altísima resolución de las pequeñas variaciones de temperatura que serían como las semillas de las galaxias.
Los datos de este telescopio de la Agencia Europea del Espacio (ESA), presentados en estos días en París, son mucho mas precisos que los obtenidos con anteriores observatorios de este tipo y permiten ajustar mejor tanto la edad del Universo como su composición. El cosmos tiene 13, 810 millones de años, es decir, es unos 100 millones de años mas viejo de lo estimado previamente, y está compuesto por materia corriente (4,9 %), de materia oscura (26 %) y energía oscura (69,1%). Así que hay un poquito más de materia corriente de lo que se había establecido.
Los primeros tiempos del Cosmos fueron de altísima temperatura, una mezcla densa de protones, electrones y fotones a unos 2 mil 700 grados centígrados. Transcurridos unos 380,000 años se enfrió lo suficiente como para que los protones y electrones se unieran formando átomos, y los fotones (la luz) quedaron libres. En ese momento el Universo se hizo transparente.
Cabe hacerse una lejana idea pensando en una piscina de agua hirviendo, que solo se hace transparente cuando ha bajado suficientemente la temperatura. Aquellos fotones permean todo el Cosmos actual pero en forma de radiación muy fría, a 2.7 grados sobre el cero absoluto y es lo que capta el Planck, como sus antecesores en el espacio COBE y WMAP,ambos de la NASA.
El país/Alicia Rivera/redaccón/bbb
