A través de sus células mesenquimales

Gabriel Gutiérrez

¿Sabía que con las células extraídas de la pulpa de un diente de leche se puede mejorar la unión del hueso tras una fractura; regenerar el paladar hendido de los niños sin tantas secuelas o de tejido de la rodilla dañada de un deportista?

De acuerdo con la doctora Diana Pier Gary, directora del Banco de Cordón Umbilical, “en el futuro se esperan más avances en el uso de estas células en la regeneración de córnea y otros tejidos. Se están abriendo muchos campos de investigación con estas células mesenquimales”.

Diferentes investigadores en el mundo han descubierto que dentro de los dientes primarios (de leche) y terceros molares (muelas del juicio) existen células madre mesenquimales que pueden cultivarse y convertirse en prácticamente cualquier célula del cuerpo incluyendo cardíacas, nerviosas, óseas , hepáticas y más.

En la actualidad las investigaciones están siendo dirigidas a controlar y dirigir el crecimiento de estas células mesenquimales para convertirse en otros tejidos, por lo que la investigación está avanzando a paso acelerado para tratar enfermedades para las que en la actualidad no existe tratamiento o este es poco efectivo para la enfermedad, como sería el caso de artritis reumatoide, enfermedades cardíacas, paladar hendido y labio leporino, reparación mandibular, regeneración de pulpa dental, reparación dental, lesiones en músculos, cartílagos, fracturas, lesiones deportivas y periodontales, y regeneración de cardiomiocitos (infarto, embolia).

Mientras las células madre pueden encontrarse en muchos tejidos del cuerpo, su obtención es en la mayoría de los casos un proceso invasivo o difícil, lo que no ocurre con las células madre mesenquimales de los dientes, cuya obtención es sencilla, no invasiva y existen varias oportunidades para su obtención.

Además, las células mesenquimales dentales tienen las ventajas de no tener riesgo de ser rechazadas por el cuerpo, mayor capacidad proliferativa que otras células lo que permite cultivarse más rápidamente que otras células y por períodos más largos y mayor capacidad regenerativa.

Ante ese panorama, el laboratorio mexicano Dentcell, filial del Banco de Cordón Umbilical ya comenzó a almacenar a menos 196 °C muestras de células madre extraídas de dientes de leche, útiles para realizar tratamientos de reparación de hueso y cartílago.

Desde 2010 se realizan en México en protocolos de investigación que usan células mesenquimales para intentar la reconstrucción de hueso destruido por accidentes o por enfermedades.

La primera aplicación de este tipo en el país fue realizada en el Hospital Juárez de México para la reconstrucción del maxilar de un joven que perdió ese hueso por una enfermedad degenerativa. Posteriormente se han realizado diferentes intervenciones en el Hospital General y otros centros médicos del país.

Técnicamente el procedimiento para la obtención de células mesenquimales comienza desde la extracción del diente de leche en el menor. La pieza debe ser retirada por un dentista antes de que se caiga, para recuperar la totalidad de la pulpa y no debe ser enjuagada sino colocada en una solución antiséptica y refrigerada para ayudar a que se obtenga la mayor cantidad de tejido viable o vivo.

Mediante un equipo de logística que mantiene frío todo el tiempo al diente de leche, se lleva la muestra al laboratorio de Dentcell donde se realiza un procedimiento que recupera tanto tejido viable como sea posible y cultiva el tejido para obtener las células mesenquimales.

En México este procedimiento ha permitido cultivar entre 2 millones y 3 millones de células aprovechables de un solo diente, que a su vez pueden volver a ser cultivadas para obtener una mayor cantidad de células.

Estas células pueden estar a baja temperatura muchos años, y estar disponibles rápidamente en caso de que se las requiera, sin perder su potencial biológico.

“Estas células son diferentes de las células de cordón umbilical porque aquéllas se utilizan principalmente para atender padecimientos de la sangre, mientras que las células madre mesenquimales son muy útiles en la formación de hueso, ligamento y músculo. Existen muchas otras líneas de investigación sobre sus posibles usos en el futuro, pero de nada sirven esos estudios si no se cuenta con lo principal para trabajar, que son las propias células del paciente que las requiere”, indicó Diana Pier Gary.