El 7 de marzo de 1876, Alexander Graham Bell patenta el teléfono basándose en los diseños del inventor italiano Antonio Meucci.

Paralelamente al descubrimiento de Bell, Elisha Gray también estaba experimentando con la telegrafía acústica usando un transmisor de agua. Consecuentemente, se convirtió en una carrera por conseguir la autoría de uno de los inventos que revolucionaría la historia de las comunicaciones.

Finalmente, Bell consiguió la patente número 174 mil 465.