El 4 de abril de 1968, el líder afroamericano Martin Luther King fue asesinado en el balcón del Motel Lorraine en Memphis, Tennessee.

Sus últimas palabras fueron dirigidas al músico Ben Branch, que se encontraba a su lado en el momento de su fallecimiento: “Ben, prepárate para tocar Precious Lord, Take My Hand (Señor, toma mi mano) en la reunión de esta noche. Tócala de la manera más hermosa.”

A raíz de su asesinato, comenzó una oleada de revueltas raciales en más de sesenta ciudades. La guardia nacional tuvo que intervenir para evitar que hubiera más muertes y saqueos.

Cinco días más tarde, el presidente Johnson declaró un día de luto nacional, el primero en honor de un afroamericano. A sus funerales acudieron más de 300 mil personas.