Nace 1651, la escritora mexicana más controvertida en su tiempo, Sor Juana Inés de la Cruz, fue la mayor figura de letras hispanoamericanas del siglo XVII a quien hoy se le recuerda por cumplir 318 años de su muerte, calificada como una niña prodigio, aprendió a leer y escribir a los tres años y con tan solo ocho años de edad escribió su primer verso dramático

Admirada en aquel tiempo por su talento y precocidad Sor Juana Inés de la Cruz se ha convertido en un icono de la poesía mexicana y que hasta la fecha continúa siendo motivo de análisis, ejemplo de ello es el más reciente libro de la escritora e investigadora Yolanda Sentíes Echeverría, quien realizó un ejercicio literario en el que formuló 40 preguntas a la también nombrada “Décima musa”.

Presente en la memoria de los mexicanos, que anualmente la evocan en el certamen que lleva su nombre concurso de tesis de Sor Juana Inés de la Cruz

La poeta mexicana mejor conocida actualmente como la “Decima Musa” fue criada por su abuelo materno, Pedro Ramírez en la hacienda de Panoayan, donde demostró su amor e interés por las letras que ya la habían hecho pensar asistir a la Universidad.

Su revelación como poeta se dio al año siguiente al escribir un poema para la fiesta de Corpus, después del deceso de su abuelo, Sor Juana fue enviada por orden de su madre a la Ciudad de México, donde viviría con su hermana María Ramírez, esposa del acaudalo Juan Mata.

Fue en la gran Ciudad donde Sor Juana estudió el latín bajo la instrucción de Martín Olivas, quien quedo sorprendido al descubrir que la joven estudiante logró dominar la lengua en tan solo 20 lecciones.

Sor Juana Inés se profundizó en él estudió de las letras a través de la lectura de obras clásicas, de españoles y griegos, sin embargo su condición de fémina la llevó en 1664, a ingresar ala corte como dama de compañía de la virreina María Carreto de Mancera

Durante ese tiempo, el virrey escuchó algunos sonetos de la joven poetisa dedicados a su esposa lo cual despertó el interés del virrey quien reunió a 40 letrados de todas las facultades para realizarle un examen en el que salió victoriosa.

Como una escapatoria a su situación cortesana, Sor Juan ingresa en 1667 al convento de las Carmelitas Descalzas de México, no obstante la severidad de las reglas que tenia que acatar le obligo a desertar.

Dos años más tarde entró al convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez de manera definitiva, dada su escasa vocación religiosa, parece que Sor Juana prefirió el convento al matrimonio, para seguir gozando de sus aficiones intelectuales, en dicho convento realizo oficios como contadora y archivista, la mayor parte de su tiempo la dedico al estudio y a la escritura, ejemplo de ello fueron sus más de cuatro mil volúmenes, mapas y aparatos de medición, su celda se convirtió en un recinto donde también albergaba la literatura, compuso obras musicales y escribió poemas en los que se remarcaba la influencia de Góngora y Calderón

En 1671, la vida de la escritora, quien fungía como profesora, estuvo en peligro al enfermar de tifus sin embargo logro recuperar.

En el año de 1680 compuso “Arco Triunfal del Neptuno” alegórico de los virreyes recién llegados, los marqueses de la Laguna, el cual le valió su fama y madurez en las letras así como apoyos económicos para sus proyectos personales como eventuales.

En 1690 Sor Juana escribió la conocida “Carta Atenagórica”, cuyo nombre original fue “La crisis de un sermón” y un año más tarde creó “Respuesta a Sor Filotea”, en la que plasmó varios datos autobiográficos, con la que recibió una dura critica del obispo jesuita Antonio Viera en la que le recomendaba que se dedicara a la vida monástica, más acorde con su condición de monja y mujer, que a la reflexión teológica, ejercicio reservado a los hombres.

Hacia el año de 1692, publicó el segundo volumen de sus obras, y escribió “Enigmas para la Casa do placer de las monjas portuguesas”.

Sin embargo la critica del obispo le afecto profundamente tanto que poco después Sor Juan Inés de la Cruz vendió su biblioteca y todo cuanto poseía, destino lo obtenido a la beneficencia y se consagro por completo a la vida religiosa.

Sor Juana Inés de la Cruz murió de una epidemia de cólera el 17 de Abril de 1695, mientras ayudaba a sus compañeras, sus restos fueron sepultados en el coro bajo de la iglesia del templo de San Jerónimo, actualmente ex templo de San Jerónimo de la Universidad del Claustro de Sor Juana.