Eduardo Lomas

Entre el grafiti, la mariguana y el Hip Hop, la “Chata” (Paulina Ávalos), el “Negus” (Gabino Rodríguez), el “Chale” (Juan Pablo de Santiago) y el “Sapo” (Ángel Sosa) intentan darle la vuelta al hastío, a la monotonía, al aburrimiento; sobrellevar sus vidas en una ciudad sofocante.
Asalto al cine, primer largometraje de Iria Gómez Concheiro, cuenta la historia de un grupo de amigos de la colonia Guerrero que, al tiempo que divagan con pensamientos lúdicos sobre su muerte, a la que imaginan de diversas formas (algunas de ellas con trasfondo Hollywoodense), juegan con la idea de asaltar un cine movidos cada uno en función de su entorno personal, caracterizado por los problemas económicos, la desfragmentación familiar, la soledad y la ausencia de la figura paterna.
La cinta, Premio Casa de América en la edición 58 del Festival de San Sebastián; selección oficial del Festival de cine de Sundance en 2011 y ganadora de la mejor ópera prima ese mismo año en el Festival de cine de Guadalajara, denuncia la marginación a la que están sometidos muchos jóvenes pertenecientes a  uno de los sectores más vulnerables de la población.
No es gratuito que la directora, egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica, aborde esta temática. Hace unos años impartió en el Faro de Oriente (una de las locaciones en la película) un taller de video documental a muchachos de escasos recursos entre los 15 y 25 años. Esa experiencia la dotó de una sensibilidad mayor.
De manera explícita Asalto al cine retrata también la represión policiaca y el abuso de autoridad que padecen estos amigos, habitantes de una metrópoli que no tiende la mano a todos y en la que pasan desapercibidos ante cualquiera, excepto para sus iguales.
Gómez Concheiro construye esta ficción de ritmo semi lento contextualizando con un acontecimiento de la realidad que sacudió a la nación en un momento determinado, pero que a la fecha continúan sus secuelas: el conflicto del Sindicato Mexicano de Electricistas (comentado en respectivos noticiarios por Carmen Aristegui y Javier Solórzano). Al mismo tiempo, como una de las subtramas, evidencia la incapacidad del Estado para ofrecer un lugar en la educación media superior a uno de los personajes, rechazado en el examen de admisión de la UNAM.
Si bien el matiz de la película resulta desolador y quedan de manifiesto la falta de oportunidades y lo rasposo que es la vida para miles de jóvenes, no hay un ánimo derrotista ni se sumerge en los fatalismos; antes bien incita a la reflexión personal.
La película Asalto al cine fue producida por Roberto Fiesco y cuenta con las actuaciones especiales de Dolores Heredia, Juan Manuel Bernal, Joaquín Cosío, Harold Torres, Gustavo Sánchez Parra, Jorge Zárate y Ximena Ayala.