El accidente nuclear de Chernóbil (Ucrania), en 1986, es el último suceso público que recuerda. Llevaba viviendo como un ermitaño 27 años y se mantenía robando alimentos en los campos de cultivo aledaños. Después de casi tres décadas eludiendo a la justicia y la humanidad, la policía lo detuvo en días pasados.
Christopher Knight, de 47 años, no tenía contacto con otros humanos desde que se instaló en una tienda de campaña cerca de un estanque a las afueras de Rome ( a unos 30 kilómetros de la capital del estado de Maine, Estados Unidos), según declaró a la policía. Los agentes lo sorprendieron cuando robaba y lo trasladaron a la cárcel del condado de Kennebec. “Todo lo que poseía excepto sus gafas era robado”, declaró Stephen McCausland, portavoz de la policía del estado de Maine.
El mismo confesó haber entrado en más de 50 propiedades privadas para robar comida, ropa, tanques de propano y otras necesidades básicas. Knight dijo a los agentes que lo arrestaron que solo habló con una persona-un excursionista solitario- desde que se retiró a los bosques. Ha sobrevivido a duros inviernos, con temperaturas bajo cero, durmiendo arropado por múltiples sacos de dormir dentro de una tienda cubierta por un toldo.
McCausland dijo que Knight no les ha explicado la razón por la que escapó al bosque. El accidente de Chernóbil fue el último gran evento que recuerda, según su declaración a la policía pero, según los agentes, el accidente nuclear no impulsó su decisión. Knight ha sido imputado de momento, por allanamiento de morada, aunque seguramente recibirá otros cargos. En total es sospechoso de unos mil robos en 27 años.
Elpais/redacción/bbb
