Ebullición social y política

Alonso Ruiz Belmont

Los efectos de la recesión económica en España y las implacables políticas de austeridad impuestas a ese país desde Bruselas y Berlín han llevado a esa nación a un punto de ebullición social y política sin precedentes desde la transición a la democracia.

Sin embargo, el descontento y la desesperanza de la sociedad española no podrían explicarse cabalmente sin el acelerado deterioro que, junto al colapso de la calidad de vida, ha sufrido también la credibilidad de instituciones políticas clave como  los  principales partidos políticos (PP y PSOE) y la monarquía. A ello se suman las tensiones políticas desatadas por las pretensiones independentistas de Cataluña que plantean un futuro incierto para la unidad del Estado español.

Ante una realidad cotidiana en la que la norma son los constantes recortes al gasto público, la eterna prolongación del desempleo y los desahucios de viviendas; la sociedad española muestra un profundo escepticismo ante la calidad moral y la pasividad de su clase dirigente.

El último de los varios escándalos de corrupción que han salpicado al gobernante PP, ha sido el caso Bárcenas, una trama de financiación y pago de comisiones ilegales por unos siete millones de euros que habrían ido a parar a las arcas del PP y  que tuvo lugar entre 1990 y 2008.

Los archivos en los que Luis Bárcenas, extesorero del partido, consignaba todas las contribuciones ilegales, fueron filtradas por el diario El País el 13 de enero de este año. Los detalles de la investigación se ventilan ahora en los tribunales. No menos grave ha sido la incapacidad que la oposición socialista del PSOE ha mostrado para romper la inercia y sacar adelante iniciativas audaces que faciliten una salida menos dolorosa a la crisis económica. Todo indica que el bipartidismo español se halla en una profunda crisis ante la cual pueden surgir otras opciones políticas, no necesariamente mejores.

En el caso de la monarquía, las consecuencias del caso Nóos, protagonizado por el yerno del rey, Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres, han salpicado hasta a la propia infanta Cristina de Borbón, que ha sido recientemente imputada como posible responsable dentro de la trama de corrupción en la que se halla envuelto su esposo, Iñaki Urdangarin y Torres  son acusados de usar una institución sin fines de lucro (el Instituto Nóos) para  montar una trama de fraudes, malversación de fondos y blanqueo de capitales.

A todo ello se suman los  problemas de credibilidad del propio Juan Carlos de Borbón: cacería de elefantes en Botsuana, tráfico de influencias por su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el cuestionamiento al verdadero monto de la herencia que recibió de su padre, depositada en Suiza, y por la que se ignora si ha pagado las correspondientes obligaciones tributarias. PP y PSOE se hallan discutiendo la elaboración de una nueva ley de transparencia, que ponga a las finanzas de la familia real al alcance del escrutinio público.

Sin embargo, ello no ha impedido que se discuta también la posible abdicación del rey, los derechos de sucesión en la familia real e, incluso, considerar la conveniencia de adoptar el régimen republicano.