Se recomiendan exámenes clínicos a partir de los 40 años

Gabriel Gutiérrez

El segundo tipo de cáncer más común en el hombre es el prostático, enfermedad que se desarrolla por la producción irregular de testosterona, así como factores genéticos, ambientales y tabaquismo, por lo que en el IMSS se promueve el diagnóstico oportuno, lo que le permite al derechohabiente recibir un tratamiento adecuado para erradicar por completo este mal.

Mediante la prueba de antígeno prostático específico en sangre y la exploración física de la glándula es posible detectar el carcinoma, explicó el urólogo Jesús Alejandro Morales Covarrubias, adscrito al Hospital General de Zona 1-A Doctor Rodolfo Antonio de Mucha Macías.

El especialista alertó que en la actualidad más de la mitad de los pacientes acuden a consulta cuando el padecimiento se encuentra ya en fases avanzadas, situación que afecta su calidad de vida, debido a que es posible que sólo reciba un tratamiento paliativo para controlar la enfermedad y disminuir posibles consecuencias.

Destacó que generalmente los casos son detectados a partir de los 50 años de edad, no obstante, es a partir de los 45 años cuando se incrementa la posibilidad de sufrir el trastorno. Por ello, reiteró el llamado para que a partir de los 40 años se realicen los estudios preventivos, principalmente aquellos con antecedentes familiares.

Morales Covarrubias advirtió que en algunos hombres dicha enfermedad puede ser asintomática, es decir, que no lo manifiesten a pesar de encontrarse en etapa avanzada.

Las complicaciones del cáncer de próstata avanzado son dolor óseo por invasión de la enfermedad a huesos, orinar constantemente por las noches y sentir ardor durante la micción, entre otros problemas urinarios; sin embargo, estos síntomas no se manifiestan en todos los casos, insistió.

El urólogo del IMSS subrayó la importancia de presentarse a consulta para la práctica de los estudios preventivos cada año, así como acudir a los módulos de Preven-IMSS donde recibirán orientación sobre la enfermedad y cambios en los estilos de vida que coadyuvan a disminuir el riesgo de padecer dicho carcinoma.

 

 

RECUADRO

 

Pesas contra el peso

Perder peso con dietas es fácil; sin embargo, lo difícil es sostenerlo. Menos del 10 por ciento de la gente que hace dietas sostiene su pérdida un año después de haberla terminado.

Los programas de pérdida de peso enfocados sólo en restricción calórica sin incluir ningún tipo de ejercicio hacen que el 25 por ciento de la pérdida sea de músculo, señaló Raúl Patrón, director general Norte y Bajío de Sport Fitness.

Y añadió, el índice metabólico depende de la cantidad de músculo, por lo que al bajar de peso se desacelera el metabolismo, sin embargo, si tienes más músculo éste aumenta su capacidad para quemar calorías, inclusive, estando sentado o dormido.

Tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento con pesas queman calorías, la diferencia es la cantidad que quemas cuando no estás haciendo ejercicio. Durante una hora de ejercicio aeróbico, como correr, nadar y andar en bici, entre otros, se queman 400 calorías en promedio y el metabolismo queda acelerado varias horas después, sin embargo, el ejercicio aeróbico no aumenta la masa muscular, y por sí mismo, no es la mejor solución para mantener la pérdida de peso por un período largo.

Cuando entrenas con pesas, al tener más músculo en el cuerpo, provoca mayor quema de calorías durante todo el día aun estando en reposo. Cada kilo de músculo que se añade al cuerpo quema 80 calorías extras al día.