Entrevista a Antonio de la Cuesta/Investigador del CIDAC

Moisés Castillo

Dicen los politólogos que en toda democracia la oposición cogobierna. Y Gustavo Madero, dirigente nacional del PAN, se ha llevado las rechiflas de muchos panistas por haber firmado el Pacto por México, proyecto toral del gobierno de Enrique Peña Nieto. Extraña que un partido que pactó con los últimas administraciones priistas —el ejemplo más claro con Carlos Salinas tras el fraude de 1988— se encuentre dividido por apoyar las reformas estructurales que, en su momento, no pudieron sacar Vicente Fox y Felipe Calderón.

Luego de la derrota de la elección presidencial, el PAN está en un verdadero dilema: colaborar con el partido en el gobierno y dar una señal positiva a la sociedad, o bloquear en forma sistemática las políticas de la administración federal para exhibir al Ejecutivo federal. ¿Qué tipo de oposición quiere ser Acción Nacional? ¿Qué tanto daño le hizo el poder presidencial?

Algunos panistas critican la forma de gestionar de su líder partidista el Pacto por México, la manera dócil en que se conduce, pero aplauden este acuerdo entre los partidos más importantes del país. Sin embargo, otros militantes como Luisa María Calderón —hermana del expresidente— aseguran que este convenio ha debilitado al blanquiazul.

“El gobierno no sólo es el Pacto por México, es el piso para construir de ahí en adelante, creo que eso nos ha debilitado porque además tenemos 14 elecciones en puerta y la gente se pregunta cuál es nuestra propuesta para gobernar. Creo que hay deficiencias en la percepción estratégica de cómo debemos y podemos servir a México.”

Asimismo, el senador Ernesto Ruffo cuestionó la falta de firmeza de la dirigencia nacional.

“Los legisladores del PAN hemos resentido que la dinámica del Pacto fue primero resuelta por el Comité Nacional, y a nosotros, que somos los dictaminadores, nos informaron al último. El Comité Nacional puede definir el rumbo, pero nosotros lo dictaminamos.”

Evitar “billetazos” y engaños

Por su parte, el líder panista, Gustavo Madero, justificó la participación de su partido en el Pacto por México.

“El Pacto contiene las reformas que ajustarán el marco legal y el marco institucional para nivelar el próximo proceso electoral federal para impedir que haya más elecciones que se sigan ganando a billetazos o con engaños. Construimos junto con los otros partidos y el gobierno federal un Pacto que contiene esta agenda de reformas que requiere nuestro país, que fueron negados por el PRI cuando estaba en la oposición y que ahora decide sí impulsar.”

En tanto, el operador electoral blanquiazul Juan Manuel Oliva afirmó que con ese instrumento el partido se está legitimando.

“El PAN en este momento y con estas acciones del Pacto está legitimándose como una fuerza frente al poder, una fuerza con presencia y con agenda que no tiene empacho en cederle a los mexicanos, desde la oposición frente al gobierno, las grandes reformas que en su momento Peña Nieto le negó a México junto con el PRI… Se apoya a México y no al PRI o al presidente Peña Nieto.”

Sin embargo, ha surgido en las últimas semanas una oposición a reformas como la educativa en estados como Guerrero y Oaxaca. De hecho, ya existen movilizaciones que se oponen a estos cambios. Integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero irrumpieron en cuatro estaciones de radio en Chilpancingo para dar a conocer las causas de su lucha, y acusaron al Congreso del estado de no haber autorizado las demandas democráticas que ellos propusieron.

En medio de las protestas, el presidente Enrique Peña Nieto advirtió que nada ni nadie pondrá en riesgo la aplicación de la reforma educativa.

“El gobierno de la república no va a permitir retrocesos en su aplicación. Ningún intento de presión podrá o pondrá en riesgo la formación y desarrollo de las nuevas generaciones.”

En este sentido, el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano —también presidente en turno del Consejo Rector del Pacto por México—, señaló que los estados deben apegarse a lo que establece la Carta Magna.

“No son repúblicas aparte, los estados son parte de la federación y como tal deben ceñirse a la reforma constitucional que se aprobó en materia educativa… Lo que puedan aprobar los congresos estatales no puede, de ninguna manera, estar aislado de lo que constituye en primer lugar la reforma constitucional en materia educativa.”

Además el Consejo Rector decidió replantear sus mecanismos internos y ampliar la lista de reformas prioritarias que impulsarán entre abril y junio de este año.

“Hemos tomado el acuerdo de abrir el espacio para establecer audiencias públicas del Consejo Rector con distintos actores de la sociedad que se involucran con lo que tiene que ver con los contenidos del Pacto por México y los acuerdos que no están todavía aquí contenidos”, dijo Zambrano.

Otro tema espinoso es la reforma energética, donde el PRD ha sido claro en rechazar una privatización de Pemex.

Sin riesgo de fractura

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, negó que existan riesgos de que se fracture el Pacto por México por las diferencias expresadas por algunos perredistas.

“Lo que hemos visto con la reforma en telecomunicaciones es una muestra de que el Pacto por México está trabajando, está funcionando, y hay que ver que el Pacto es un instrumento para llegar a acuerdos que consideramos fundamentales, pero no significa que con el Pacto vamos a estar de acuerdo en todo.”

Para Antonio de la Cuesta, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo, la firma del Pacto por México es un retroceso para el PAN porque el único que se cuelga las medallas es Enrique Peña Nieto.

“Al PAN no le beneficia en lo absoluto. Finalmente el que se cuelga las medallas de las reformas es la Presidencia de la República, es el gobierno priista, son las bancadas priistas en las cámaras. La percepción de la sociedad es que el gobierno federal es eficiente.”

¿En qué medida perjudica al PAN?

El Pacto por México no da ningún beneficio al panismo y le da armas a este grupo calderonista de que se están aprobando reformas que a lo mejor no convienen o que se están alineando a los intereses de la Presidencia de la República. La gente en general podría percibir que el PAN tiene voluntad de generar las reformas que el país necesita, pero no es así.

Pero los gobiernos panistas propusieron esas reformas.

Y el PRI las bloqueó. Hay grandes parecidos en las reformas que se están aprobando y las que bloquearon al presidente Calderón. Eso es lo que se discute en el interior del PAN. No hay una adecuada estrategia de comunicación y tampoco ayuda mucho el desprestigio que tiene el PAN ante la sociedad para decir “el PRI nos bloqueó las reformas y ahora nosotros se las estamos pasando”.

¿El Pacto por México está en riesgo?

En cuanto a la reforma educativa, está cumplida. Todo lo que pase después de la promulgación de las reformas al artículo tercero constitucional, queda afuera de lo que suceda con el Pacto, la ley está ahí. En el caso de la ley de telecomunicaciones, que hace unos días el presidente del PAN dijo que era la prueba de fuego para el Pacto, puede que salga a pesar de que unos grupos del Senado dicen que en la revisión puede cambiar. Pero eso no pone en riesgo el Pacto. Lo que pondría en riesgo este proyecto son los cambios en las dirigencias nacionales del PAN y PRD. Sin embargo, si hay sucesión y las nuevas presidencias dicen no al Pacto e impulsaran su revisión, el hecho de que la oposición no respete lo firmado le da la opción al PRI de lavarse las manos “hay una especie de esquizofrenia en la oposición porque primero me dice que sí y luego traiciona por intereses políticos internos”. Esta retórica el PRI la tiene bajo su control. Quienes se verían más lastimados por la posible caída del Pacto es la oposición.

En su perspectiva, ¿el Pacto está suplantando al Congreso de la Unión?

A pesar de que el presidente del Senado, Ernesto Cordero, ha dicho que el Pacto no suplanta la agenda legislativa, creo que sí hay una coincidencia en los temas que plantea el Pacto. Sin duda, son los temas que tienen prioridad para su discusión. En cuanto a los ritmos y a la calendarización, esos son del Legislativo. El senador Cordero dejará la presidencia el 31 de agosto, cuando viene una tercera etapa del Pacto, que es ya cuando se dará la discusión de la reforma energética y fiscal. Ya tuvimos la firma, luego la negociación de las reformas y ahora las reformas más complejas que son estas últimas. Creo que en la tercera etapa ya no van a contar con este contrapeso que pudiera ser Ernesto Cordero. La fuerza que mantendrá el PRI en San Lázaro dará margen para que las reformas continúen.

Crisis y debacle

¿Cómo define el momento actual del PAN? Parece que no se recupera de la derrota de la elección presidencial y le causa problemas internos la firma del Pacto.

Veo el PAN en un estado de crisis, y bastante grave. Es una crisis que adentro del PAN no se está considerando con la seriedad debida. Siento que la dirigencia cree que puede estar sin límite de tiempo. Una crisis y debacle que comenzó en 2009 cuando pierde la elección intermedia, fue un desastre. En la Cámara de Diputados se redujo su participación de manera sustancial, lo cual quitó un buen margen de maniobra al entonces presidente Felipe Calderón para poder sacar sus reformas. Lo que le pasó al PAN en 2009 fue crítico. Eso ya nos daba una idea de cómo iba a ser su comportamiento en 2012. Ante una debacle como esa, en la mayoría de los países democráticos, cuando ocurre algo así, las dirigencias nacionales se van. Se reestructuran los partidos, pero en el PAN no sucedió nada. En 2009 que fue el primer gran aviso, no ocurrió así. Germán Martínez renuncia a la dirigencia pero entra César Nava. El grupo político no se fue, simplemente se cambió la cara, no sólo eso, le fue peor. Nava nunca dio una imagen de verdadero liderazgo que pudiera sacar al partido de esa crisis rumbo al 2012.

Algunos analistas coinciden en que el poder presidencial dañó el panismo.

En 2012 la debacle fue total. Perder la elección presidencial no es cosa menor, perder de esa manera hasta llegar al tercer lugar, perder escaños en la Cámara de Diputados y la mayoría en el Senado de la República fue grave. Ya pasaron siete meses y la dirigencia nacional sigue ahí. No hay ningún pronunciamiento, era para que todos se fueran. Hay un gran dilema dentro del PAN: existe una dirigencia nacional que al final fue beligerante con el grupo que estaba instalado en Los Pinos, y resulta que la oposición es el grupo calderonista. Desde el exterior tienes a una dirigencia nacional desprestigiada por los resultados electorales del 2012, que intenta ganar legitimidad por medio de la firma del Pacto por México. Por otro lado, la oposición calderonista tiene una enorme responsabilidad en la debacle del 2012, tanto de la evaluación del presidente Calderón, como en la candidatura de Josefina Vázquez Mota. Tenemos estos dos grupos disputándose el partido.

¿Cómo puede salir el PAN de esta crisis?

El PAN suele decir cada vez que tiene un descalabro como el que tuvo en 2009 y 2012 que va a tener procesos de reflexión. Con todo y esas consultas, el PAN debe hacer un proceso de autocrítica real, y eso no ha ocurrido. Siento al PAN en un estado de negación de esa crisis, y de una falta de reconocimiento de que todos tienen culpa. No hay ningún grupo que esté exento de la debacle, incluso quien esté lejos de los dos grupos en disputa hay también responsabilidad del panismo en su conjunto, de los adherentes o los activos, que muchos estaban ahí porque sabían que el partido funcionaba como una agencia de colocación dentro del gobierno. Esto se demostró con el refrendo de algunos meses. El PAN ha perdido esa identidad con la sociedad, ahora tiene que buscar un reencuentro, pero tiene que venir acompañado no nada más de una autocrítica sino de un ejercicio de asumir qué falló y qué puede aportar al país. El PAN no se puede quedar con el discurso de ser una oposición responsable.