Estrategia para el olvido

Obdulio Ávila Mayo

El nuevo PRI muestra su rostro avejentado, sus raíces que durante décadas se han alimentado del olvido y la manipulación, de las dádivas e intereses particulares que secuestran las demandas comunes, las necesidades reales de los ciudadanos.

La tradición de estos gobiernos, que se distinguen por imprimir en su logotipo los colores de la bandera pero que en nada reflejan el México real, ha sido sembrar con el discurso semillas de ilusiones y promesas, simulando y creando espejismos distractores mientras tejen redes de poder que les permiten vivir del presupuesto, de la necesidad de un país y su ciudadanía.

Expertos, más que en la comunicación, en el arte de la apariencia iniciaron un gobierno con anuncios espectaculares para reforzar la imagen de cambio; sin embargo el disfraz ha comenzado a caer.

El pacto con las distintas y principales fuerzas políticas del país era el pilar de su estrategia. Sin dejar de reconocer la capacidad de convocatoria y consenso del gobierno federal, pocos reconocieron la voluntad y responsabilidad de la oposición como elementos sin los cuales el Pacto por México no podría existir y que contrasta con la actitud y compromiso mostrado por el partido que hoy gobierna mientras fue oposición y se negó a avalar y aprobar las mismas propuestas con las que ahora se presenta.

Lo que ahora ha denunciado el PAN resulta inaceptable para la democracia, producto de una lucha ciudadana y de la conquista de derechos políticos y sociales de los mexicanos. Derivado de lo que ocurre en Veracruz, además de confirmar que la estrategia conocida como Cruzada Nacional contra el Hambre no es más que una maniobra electorera, comenzó a analizarse más a detalle el fondo y los efectos de las acciones y propuestas del falso cambio del Revolucionario Institucional.

Sobre la explosión en la Torre de Pemex ocurrida en enero ya no se supo nada, de las declaraciones patrimoniales sin contenido, sin transparencia, sólo se puede asumir que el único pacto del actual gobierno es con el silencio, una estrategia que les ha servido para que el olvido, la desmemoria borre la huella de sus errores, de su actuar autoritario y de los errores que anclaron a México por años.

Las noticias sobre la inseguridad en la república mexicana también se callan, se guardan pretendiendo que la realidad se olvide y se desdibuje. ¿Será que con sin hambre se pretende llevar la práctica de pan y circo a su máxima expresión?

Este pacto de silencio y simulación, el espaldarazo a la corrupción a una realidad lejana que los ciudadanos no estamos dispuestos a revivir. La transformación de México habla, los ciudadanos tienen voz, ya no hay lugar para esas viejas prácticas, para esa alquimia electoral que conocemos y reconocemos pero no aceptamos, no compramos y nunca hemos compartido.