PAN y PRD
Un radical es alguien con los pies
firmemente plantados en el aire.
Franklin D. Roosevelt
José Fonseca
Es como si el panismo y el perredismo estuvieran dispuestos a complacer a todos aquéllos que desde que el 2 de diciembre se anunció el Pacto por México le apuestan al fracaso del acuerdo político.
Algunos críticos lo hacen por trasnochada, aunque solapada, solidaridad con el gobierno calderonista, y se unen a los reclamos de que asociarse con el PRI es algo así como traicionar a Manuel Gómez Morin, como si el fundador del PAN hubiera sido un fanático soñador y no un político realista.
Otros disfrazan su antipriismo con la etiqueta de apóstoles de la democracia, a partir de la distorsionada premisa de que es antinatural que la oposición haga acuerdos con el PRI. No les disgustan los acuerdos, les disgusta que se hagan con el tricolor.
Ésa es la razón para argumentar que la oposición tiene que oponerse al partido en el poder, oponerse en todo, pelear por todo. Un sofisma.
La inverecundia del dirigente nacional del PAN Gustavo Madero se origina en la desesperación de mantener su posición, para lo cual ha cedido ante sus adversarios internos y se lanza en una campaña de exigencias y demandas, entre las cuales destacan la renuncia de la secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles y el juicio político al gobernador de Veracruz Javier Duarte.
El incidente que involucró a funcionarios estatales y federales en un presunto intento de utilizar los programas sociales con fines electorales ha sido el detonador que, como se dijo antes, ha hecho felices a tantos.
Con realismo hay que preguntarse si de verdad el Pacto se rompió, como algunos afirman, o simplemente la oposición se aleja un poco, para dedicarse a las maniobras habituales en toda campaña electoral.
Lo de Veracruz es el pretexto, pues saben Madero y Zambrano que en el Pacto no habrá más iniciativas en las próximas semanas, salvo anuncios, porque el Congreso se va al receso, no estará en sesiones.
Tienen que probar el temple de Los Pinos ante una ofensiva conjunta. Y, sobre todo, quieren probar si pueden debilitar los programas sociales del gobierno peñista.
Piden la renuncia de Rosario Robles, porque saben que el éxito de los programas que ha organizado, hasta ahora con hábil eficiencia, pueden darle al gobierno priista muchos votos, votos que no necesita comprar, pues cualquier programa exitoso acarrea al gobierno buenas voluntades y, sobre todo, votos.
Todo, por ahora, es electoral. Pasado el siete de julio, Madero y Zambrano estarán en posibilidades de retornar a las negociaciones del Pacto por México. Claro, siempre y cuando no los arrastre la inercia declaratoria y la demagogia de sus adversarios.
jfonseca@cafepolitico.com
