La idea de trepar a un árbol y dormir entre sus ramas es tan antigua como el hombre. Es el sueño de todos los niños, que surge en cuanto pisamos un pueblo, un bosque. Las crónicas de la antigüedad ya hacen mención de casas en los árboles. Ahora, ese sueño infantil se está convirtiendo en una realidad para arquitectos y aficionados, y en un negocio para muchos empresarios del turismo.

En el libro de Philip Jodidio, un experto que estudió Historia del Arte y Economía en la Universidad de Harvard y fue editor jefe del diario francés Connaissance des Arts durante más de veinte años, se recogen decenas de estas construcciones, las mejores casas árboreas del mundo (algunas fotos de ese libro acompañan esta información).

“Espacio de juegos infantiles, atalaya desde la que contemplar la vida: la casa del árbol es tan versátil como la imaginación de sus ocupantes”, dice el libro en su presentación. Muchas de estas casas se alquilan. Otras son proyectos de arquitectos que sueñan como niños.

Los “Tree-hotels” o también llamados “eco-hoteles” es lo último en viajes originales y cerca de la naturaleza.

Abc/redacción/bbb