El PRI perdona a sus rivales
René Avilés Fabila
Por décadas el PAN vio al PRI como una aberración izquierdista. De hecho allí estaba la razón de su arranque: anticomunismo. Lo notable o lo ridículo, para ser más exactos, es que los panistas vieran a los priistas como hermanos de Lenin y que el libro de texto gratuito les pareciera el Libro Rojo de Mao Tse-tung, y la Constitución de 1917 algo similar al Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Su simplismo político no era más que la suma de tantos años tratando de conservar un México rezagado y embrutecido por ricos y curas.
Del otro lado, el PRD se formó con expriistas resentidos porque no recibieron lo que suponían merecer. Era, entonces, natural que ambas formaciones vieran en el PRI un partido de malvados y autoritarios. Pero el perredismo de pronto se hizo de izquierda y supuso con que con dos o tres frases ramplonas como “primero los pobres” (que el propio Jesucristo hubiera suscrito y no Marx que buscaba trabajo para todos) estaría en tal tesitura. Decidió que el PAN y el PRI eran la derecha y, en consecuencia, en tan ramplona definición, los bautizó como el PRIAN. Así pasaron varios años hasta que el PRI, dos veces fuera de Los Pinos, regresó a posesionarse de la casona. Para ello tuvo que pasar por el cadáver (y no es metáfora) de sus dos enemigos. Ambas formaciones quedaron tan debilitadas que optaron por reconciliarse y hasta hacer sólidas alianzas para enfrentar al PRI e intentar algo que por ahora se antoja remoto: sacarlo de nuevo de Los Pinos.
Pronto veremos, de hecho ya se ha visto así, a Gustavo Madero y a Jesús Zambrano, abrazados coreando juntos consignas contra el PRI ante su creciente popularidad. Ahora resulta que hasta un importante diario norteamericano pone a Enrique Peña Nieto como ejemplo de las negociaciones que se requieren en Estados Unidos para salvar la economía y eliminar más de un problema social.
Consecuencia: ahora tenemos, si hemos de aceptar la terminología impuesta por el PRD, que tenemos una nueva fuerza política donde los extremos se hermanaron para sobrevivir, lo que indica su gran estima por las altas ideologías que dicen representar. ¿Cómo lo llamaremos? Ya hay propuestas, algunas de ellas vienen de hace tiempo, es decir, no son una novedad ver alianzas entre PAN y PRD: por ejemplo PRDM, Partido Democrático de Acción Nacional. O tal vez: Partido Revolucionario Acción Nacional, PRAN. Este último suena más coherente y rítmico.
No cabe duda de que en la política mexicana cae, dice la expresión común, más pronto un hablador que un cojo. De hoy en adelante y sin duda por largo tiempo, veremos al PRAN actuar contra el PRI. Y algo más, descalificar a Andrés Manuel López Obrador por no entender lo que es el pragmatismo en la política mexicana.
Mientras tanto el PRI aprovecha el desconcierto de sus rivales y los perdona una vez que han suscrito el Pacto por México y se han sumado al coro del nuevo presidencialismo.
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