Emprenden Europa y Estados Unidos

René Anaya

Los proyectos de investigación del cerebro humano, que han anunciado la Unión Europea y los Estados Unidos casi simultáneamente, se han comparado con el proyecto de enviar a un hombre a la Luna, de la década de 1960; y con el Proyecto Genoma Humano de la última década del siglo pasado.

En realidad se trata de un proyecto mucho más extenso y ambicioso, ya que se realizará el viaje más arriesgado y peligroso que haya hecho el ser humano, un viaje al interior de la mente y la conciencia, que probablemente reportará grandes beneficios directos y secundarios.

 

Dos proyectos y un cerebro

A principios de este año, la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la Unión Europea), designó al Proyecto Cerebro Humano (HBP por sus siglas en inglés), junto con Grafeno, como los ganadores del concurso europeo de Tecnologías Futuras y Emergentes, por el que se financiará a cada ganador con mil millones de euros durante diez años.

El HBP tiene como objetivo elaborar el modelo más detallado del cerebro, con el fin de estudiar cómo funciona el cerebro humano que, en último término, permitirá desarrollar terapias personalizadas de las enfermedades neurológicas y afines. “…el HBP construirá un sistema integrado de seis plataformas de investigación en el dominio TIC, proporcionando a científicos de todo el mundo el acceso a servicios y herramientas altamente innovadoras que pueden acelerar radicalmente el ritmo de su investigación”, según refiere el documento El Proyecto Human Brain en breve.

Las seis plataformas del sistema integrado son: neuroinformática, de simulación del cerebro, de computación de alto rendimiento, de informática médica, de computación neuromórfica y de neurorrobótica.

Esas plataformas representarán un enorme esfuerzo de colaboración global. De esta forma, se confirma la universalidad del proyecto, pues aunque es europeo, no es excluyente, pues participarán cerca de cien instituciones, la mayoría europeas y las demás del resto del mundo.

En cambio, el proyecto BRAIN (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies: Investigación Cerebral por medio de los Avances de las Neurotecnologías Innovadoras), que el presidente estadounidense Barak Obama anunció a principios de abril, es considerado “el próximo gran proyecto estadounidense”, por lo que teóricamente cierra las puertas a investigadores de otros países, aunque en la práctica pueda nutrirse de adelantos científicos y tecnológicos de instituciones externas.

El BRAIN tiene objetivos semejantes al HBP, ya que proporcionará a “los científicos las herramientas necesarias para obtener una imagen del cerebro en acción y permitirá al menos comprender cómo pensamos, aprendemos o memorizamos”, como declaró Obama.

 

Proyectos muy prometedores

Al margen de los resultados que se obtengan de estos ambiciosos proyectos, el primer logro tanto europeo como estadounidense es la creación de grupos multidisciplinarios que permitirán enfocar la investigación cerebral desde una perspectiva general y con una visión integradora, según las tendencias actuales de la investigación científica y tecnológica.

Además, con el BRAIN se avanzará en las nanotecnologías. Por ejemplo, las técnicas de micro y nanofabricación podrán crear chips con sondas químicas y eléctricas muy pequeñas que lleven docenas de electrodos para registrar cientos de miles de localizaciones y transmitir datos de forma inalámbrica, como refiere un reportaje especial de Technology Review 2013.

Ese documento plantea el uso de nanopartículas que transporten moléculas que detecten la actividad eléctrica, la presión y los productos químicos presentes durante la actividad cerebral. Asimismo, las técnicas ópticas podrían perfeccionarse para crear mejores métodos de formación de imágenes cerebrales; otro campo que se vería favorecido por estos proyectos será el de la biología sintética.

Por su parte, la Comisión Europea considera que el HBP llenará lagunas en nuestros conocimientos: “En medicina, los resultados del proyecto facilitarán los diagnósticos, combinados con una simulación de las enfermedades y los medicamentos. En la informática, nuevas técnicas de supercomputación interactiva, impulsadas por las necesidades de simulación cerebral, incidirán en un conjunto de industrias, al tiempo que los dispositivos y los sistemas, modelados de acuerdo con el cerebro, superarán los límites fundamentales de eficiencia energética, fiabilidad y programabilidad de las tecnologías actuales, abriendo el camino a sistemas con inteligencia semejante a la del cerebro”.

Por lo tanto, estos dos proyectos conducirán a enormes avances científicos y tecnológicos, que seguramente sobrepasarán los realizados durante la era espacial, que fue la última gran explosión del conocimiento.

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