Las razones, por uso de lentes, sobrepeso, racismo y discapacidad

Gabriel Gutiérrez

Uno de cada cuatro escolares en México requiere el uso de anteojos para corregir deficiencias visuales. Sin embargo, el apego a portar lentes durante la niñez puede ser desalentado ante la percepción de sentirse diferente o la desaprobación por parte de compañeros del colegio, expresó el doctor José Luis Merino, miembro de la Asociación Mexicana de Oftalmología Pediátrica.

En México, cerca del 25 por ciento de los niños de primaria y secundaria presentan problemas de la visión, destacando padecimientos como hipermetropía (dificultad para ver de cerca), miopía (dificultad para ver de lejos) y astigmatismo (desenfoque visual) u otros trastornos como estrabismo (ojos cruzados) o ambioplía (ojo perezoso), que repercuten en un adecuado desempeño escolar y desarrollo social, agregó el oftalmólogo.

 “Una vez identificados, los problemas visuales pueden ser corregidos a través del uso de lentes, sin embargo un factor por resolver inicia cuando el menor puede ser víctima de bullying  en la escuela por llevar anteojos, situación que provoca que no quieran usarlos o los escondan, ocasionando que las deficiencias visuales continúen y se agudicen”, dijo.

Trixia Valle, directora de Fundación en Movimiento, asociación civil dedicada a promover acciones en favor de la erradicación del bullying [acoso u hostigamiento] en el país, mencionó que cifras oficiales  reveladas por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia señalan que 65 por ciento de los niños en México han vivido en alguna ocasión este fenómeno social, el cual se define como toda actitud agresiva, intencionada y repetida, que ocurre sin una intención clara, adoptada por uno o más estudiantes contra otro u otros.

Los motivos por los que un niño es molestado en la escuela son variados, aunque en repetidas ocasiones los actos de agresión, amenaza o discriminación son derivados por diferencias en el aspecto físico como el color de la piel,  el uso de lentes y el sobrepeso, o desventajas frente al agresor, como falta de habilidades sociales y menor condición socioeconómica, entre otras.

 “Sin embargo, las consecuencias del bullying van más allá de complicaciones en la salud visual, el acoso escolar puede generar daño en la autoestima, disminución del rendimiento escolar, dificultad para la socialización, trastornos emocionales, depresión, ansiedad y, en algunos casos, deserción escolar”, abundó la especialista.

Por su parte, Roberto Tapia, coordinador de educación de Transitions Optical para América Latina, destacó que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud el 80 por ciento de las discapacidades visuales se pueden evitar si se atienden de manera oportuna, y la infancia es el mejor momento para corregir deficiencias en la visión a través del uso de lentes.

 “En el cuidado de la visión infantil, el principal objetivo es corregir la agudeza visual para promover el desarrollo adecuado de los ojos, aunado a la prevención de factores que pueden afectarla como la fatiga visual, los cambios en la intensidad de la luz y la exposición contra rayos ultravioleta solares”, enfatizó.

No obstante, ante un factor social como el bullying que puede afectar el apego al uso de lentes, es importante que los niños participen en la elección de unos antejos divertidos, confortables y funcionales, que además de permitirles ver adecuadamente, protegerlos contra el deslumbramiento y bloquear los rayos ultravioleta, les ayuden a lucir bien, a reforzar su confianza y a despertar una buena percepción en sus compañeros de clase, recomendó el especialista en salud visual.

Un estudio realizado en escolares por Transitions Optical para determinar los factores que influyen en la elección de lentes, demostró que en el 90 por ciento de los casos los niños prefirieron los lentes fotosensibles frente a los lentes claros, por su capacidad de ver mejor ante la presencia del brillo del sol, sentir menor cansancio visual al usar una computadora, pasar de claros a oscuros ante los cambios de iluminación y, muy importante en esta edad, porque tienen una mayor aceptación entre amigos y compañeros.

Por ello, junto con las estrategias implementadas en los colegios para erradicar comportamientos que alteren la convivencia escolar, en el hogar se debe reforzar la seguridad de los niños que requieren lentes, a fin de brindarles herramientas que fortalezcan su confianza, debido que el ver bien incrementa la autoestima, aconsejó el optometrista.

Finalmente, Valle enfatizó que para fortalecer el uso de lentes en los escolares es importante que los padres colaboren en la construcción de la seguridad personal de los niños basada en valores distintos al valor físico.

Además de recordarles a los niños que los lentes son una señal de inteligencia y si éstos son divertidos, con seguridad todos en el colegio considerarán muy cool a quien los usa.