Entrevista a Vilma Fuentes/Escritora y periodista

…las palabras reaniman con su evocación las cosas ya terminadas y las entretejen con los hilos del presente; dan cuerpo a las figuras que extraen de los sueños; hacen reales las quimeras, realizan los milagros, y se cumplen a sí mismas como una promesa que el destino se hiciera.

Calzada de los Misterios, p. 99

 

Eve Gil

Calzada de los Misterios (Fondo de Cultura Económica, México, 2012), el más reciente libro de la narradora mexicana Vilma Fuentes, se publica en nuestro país con casi veinte años de atraso. Antes se tradujo al francés y al alemán con gran éxito y diferentes títulos. Respecto a esta situación que en el medio editorial mexicano es mucho menos rara de lo que pudiera pensarse, nos dice Vilma:

Historia de la novela

“Terminé de escribir Calzada de los Misterios en 1992 y en 1995 se publicó en francés. Había sido aceptada en Planeta por don Joaquín Díaz Canedo, para mí el más grande editor de México y descubridor de talentos, desde 1992, pero coincidió con su jubilación. Entró a relevarlo su hijo, llamado igual, pero también tuvo que irse. Existía un contrato firmado de antemano pero no se publicó porque los nuevos editores me extraviaron seis capítulos, y no quise que se publicara así. Entonces apareció Flores negras (publicado en Alfaguara), mientras Calzada de los Misterios se vendía muy bien en francés y en alemán. Cuando llega Díaz Canedo hijo a dirigir el FCE, volvió a pedírmelo. Fue como si el libro estuviera esperando a su editor.”

Vilma Fuentes denomina “novela” a Calzada de los Misterios, pero en realidad es una reunión de relatos protagonizados por una niñita llamada Pingo, que se va adentrando, deslumbrada, en el mundo de la literatura.

Su gran capacidad imaginativa la hace vivir emocionantes aventuras a través de los libros, pero también a bordo del autobús escolar y hasta en los diversos colegios que recorre debido al afán de sus padres por mudarse continuamente de casa, en el marco de una ciudad de México que se extiende y cambia su fisonomía con gran rapidez, creciendo junto con la protagonista.

“Para fines novelísticos —explica la autora—, me invento una familia que constantemente se cambia de casa con el pretexto del gran progreso de la época. Se va moviendo más y más hacia el sur, y como la niña utiliza transporte escolar, es testigo de cómo va creciendo la ciudad, cómo se van poblando Churubusco, Copilco y lo que ahora es Ciudad Universitaria. La imaginación la induce a inventarse historias en torno a toda esa novedad y a los nombres de las calles y lo que se cuenta sobre las casas y los edificios.”

“No voy a negar que yo viví y estuve en muchos de esos lugares —agrega—, pero hay otros que me inventé. Mezclo hechos inventados por la memoria y otros inventados para cubrir las necesidades de la narración. Claro, es una de mis novelas más autobiográficas.”

 

Experiencia literaria

Vilma Fuentes, la escritora mexicana más reconocida en lengua francesa —vive actualmente en París— empezó como todas las niñas, escribiendo versitos, pero a los diez años ya había leído Los miserables y le pareció terrible, “pero no podía dejar de leer. Como niña disfrutaba del maniqueísmo de Victor Hugo, eso del bueno-bueno y el malo-malo, pero me daba coraje que le pasaran tantas cosas a Jan Valjean y que Jouvert fuera tan desgraciado, y me propuse escribir mi propia versión, los anti-miserables. No la hice, pero supe que quería ser escritora.”

La idea de narrar su primera experiencia como lectora y potencial escritora, surge tras la lectura de un libro: “Traduje El ladrón del tiempo, de John Boyne. En esa novela el narrador es un niño que va recordando cómo descubrió la escritura y me pregunté cómo fue que yo misma había caído tan joven en esa afición que algunos adultos consideran casi criminal tratándose de niños. Me obsesioné con aquellos primeros recuerdos de mi relación con la literatura, me vinieron como visiones…como imágenes… me apresuré a darles forma en el papel y una de las primeras imágenes que me llegaron a la mente fue la de mi padre leyéndome Las mil y una noches.”

Respecto a la otra característica de Calzada de los Misterios, donde la ciudad crece junto con la niña, señala Vilma: “Solo usé la Guía Roji. La investigación no es mi fuerte, particularmente porque en las bibliotecas no te permiten fumar.”

“El libro se me ocurrió en Francia —continúa—, pero justo entonces recibo noticias desde México de que mi padre está muy grave y tuve que regresar. Él mismo me mandó una carta, con letra muy temblorosa, donde revivía algunos recuerdos. Jamás tuvo pretensiones literarias pese a ser un gran lector. Su memoria fue perfecta hasta que estuvo en fase terminal. Le habían dado un mes de vida pero todavía duró seis años. El caso es que me traslado a México, y siempre es impactante cambiar de ambiente, aun ahora con Internet y todo eso.”

“Una tarde, mientras yo lo cuidaba, se me ocurrió sacar unos discos de Al Jones, y él me dijo: «Pingo, te juro que estoy viendo imágenes como en una película, imágenes de meseras, cantantes, gente llegando a una cantina». Dicen que la gente que va a morir empieza a ver su vida desfilar ante sus ojos y yo entré en shock. Escribo entonces cuando el papá de la protagonista llevaba amigos a su casa y cómo la música se elevaba junto con las voces. He de reconocer que eran insomnios muy gratos, y aun ahora me cuesta trabajo conciliar el sueño.”

Cinco novelas en proceso

Prolífica escritora, Vilma Fuentes, autora también de grandes novelas como Gloria, Castillos en el infierno y King Lopitos, trabaja simultáneamente en cinco novelas, algunas de las cuales ya están en fase de revisión. Es fundadora de Summa, el primer diario en español publicado en Francia y es colaboradora asidua de La Jornada desde 2000.