En la cárcel, Elba Esther Gordillo, la mujer acostumbrada a lujos, no ha solicitado ningún tipo de beneficio que no tenga relación con sus salud, a excepción de su traslado a un hospital privado para someterse a exámenes, se ha mantenido en un bajo perfil, ni siquiera ha solicitado permiso para que le sea llevada una televisión, a la cual podría acceder si así lo solicita, según las autoridades penitenciarias consultadas.
La ex líder del SNTE no convive con otras internas y permanece en una pequeña habitación de la Torre Médica Tepepan, no en una celda, donde soló es vista por su médico particular, los doctores de la institución y algunas enfermeras.
Incluso ni el personal que reparte alimentos entre los enfermeros pueda verla, porque su familia le manda a diario sus tres comidas, elaboradas a base de carnes blancas, verduras y agua especial, debido a las 10 enfermedades que padece.
La maestra Elba Esther se mantiene en su habitación, donde lee y dibuja y gran parte del día está acostada, sin salir a otras áreas, en su estancia solo cuneta con una cama individual y un sillón.
“Lee, lee mucho, eso es lo que hace, además de dibujar, por lo que tiene un cuaderno y lápices de colores, le gusta hacer flores, jarrones”.
Sobre cultura romana son algunos de los libros que le gusta leer a la ex dirigente magisterial.
De acuerdo con las fuentes, la atención medica dada a Gordillo es “a través del Programa de Servicios Médicos y Medicamentos Gratuitos, que esta dirigido a los residentes del Distrito Federal que carecen de seguridad social laboral”.
Según una respuesta de acceso a la información, la ex líder sindical ha sido trasladada solo dos veces al exterior una a Tepepan y otra a un hospital privado.
Gordillo Morales de 68 años de edad, tiene una serie de problemas de salud, entre ellos hepatitis viral tipo C, hipertensión arterial sistemática, secundaria a la insuficiencia renal moderada, así como dos aneurismas saculares en ambas arterias cerebrales medias.
