La bonanza económica de la última década, fue aprovechada por gobiernos de América Latina para financiar programas sociales contra la pobreza mediante subsidios, pero en su mayoría dejando en segundo plano a evaluación y sin herramientas de medición eficientes.
En algunos casos, el monto asignado a los subsidios amenaza con desestabilizar las finanzas públicas más cuando el número de beneficiarios se amplió a la clase media e incluso alta.
La entrega de bonos se ha convertido en una delas herramientas más utilizadas para que las familias más pobres adquieran alimentos básicos, paguen la cuenta del servicio eléctrico, lleven a sus hijos a la escuela, mantengan a los familiares con discapacidad , accedan a una vivienda, entre otros.
Entre el 2000 y 2011, por ejemplo, se triplicó el número de países que implementaron programas de transferencias condicionadas de recursos hacia la población vulnerable, lo que se conoce en Ecuador como el Bono de Desarrollo Humano (BDH) , este subsidio permite a las familias pobres acceder a un bono de 50 dólares mensuales a cambio de cumplir con varios requisitos como vacunar a los hijos o matricularlos en escuelas públicas.
En México este tipo de programas se llama Oportunidades; en Argentina se le conoce como Asignación Universal (AUH), mientras que en Perú el más emblemático se denomina Juntos. En Brasil hay varios, pero el más conocido es Bolsa Familia. En Venezuela se dan subsidios a los alimentos, gasolina y electricidad.
Estos programas llevan aplicándose más de una década en la región, pero han sumado más adeptos desde mediados de la década, pasada, cuando los precios del petróleo, cobre, oro soya y alimentos empezaron a repuntar ene el mundo, de la mano de la mayor demanda en China.
América Latina es una región productora de materias primas, por lo que el boom de los commodities se ha reflejado en mayores ingresos para los países, así como en tasas de crecimiento que permitieron ampliar la clase media. El programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo destacó este año que en la última década la clase media de la región creció 50% Casi un tercio de las familias latinoaméricas ya son de la clase media, lo cual ha reducido la proporción de pobres.
Pero en este escenario de bonanza, el número de beneficiarios de subsidios está aumentando , un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de finales del año pasado, muestra que 130 millones de personas en 18 países de América Latina y el Caribe recibían subsidios a través de los programas de transferencias condicionadas de recursos, casi el triple de los que existían en el año 2001
Marco Stampini y Leopoldo Tronarolli, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentaron en noviembre del año pasado un estudio sobre el crecimiento de las transferencias condicionadas en América Latina y el Caribe en el periodo 2001-2011dichos resultados demuestran que estos programas han representado más de 20 % de los ingresos de los beneficiarios pobres, lo cual ha permitido bajar la pobreza.
