Tiempo de construir

Christián Gutiérrez

El Pacto por México presenta nuevas actualizaciones que habría que conocer, para pulsar y entender cómo va la política en el ámbito nacional.

Recientemente, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, acordó con los presidentes municipales de México elaborar conjuntamente iniciativas de ley para regular la falta de claridad en las competencias de los ayuntamientos, profesionalizar a sus servidores públicos y superar la debilidad institucional en la que se encuentran, debido a la falta de recursos económicos. Además, acordaron trabajar conjuntamente con la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), el Congreso de la Unión y los congresos locales, para concretar las iniciativas que permitan resolver los problemas que viven los 2 mil 445 municipios del país. Esto me parece un avance significativo, si consideramos que los problemas más sentidos y las respuestas más eficaces se conocen y se pueden proyectar en las partes más elementales de la organización política del país: los municipios. Nunca será lo mismo lo que se percibe en una ranchería, tenencia, colonia o en un municipio, que lo que perciben los partidos políticos nacionales o la Presidencia de la República.

Si los alcaldes de México forman parte activa del Pacto por México, será mucho más fácil que logren un trabajo coordinado, real y en corresponsabilidad con la federación y las entidades. Es decir, los ayuntamientos recibirían trato y apoyo directo, pero en la misma medida que el gobierno federal y los tres principales partidos políticos de México serían responsables de lo que hagan o dejen de hacer.

Otro de los temas actuales del Pacto tiene que ver con las recientes declaraciones (5 de mayo de 2013) del presidente nacional del PRD, don Jesús Zambrano, quien señaló que las reformas energética y hacendaria “no van a pasar si lo que se busca es dañar la soberanía nacional y el bienestar de la sociedad”. Además, manifestó tajantemente que “rechazan la privatización de Pemex y del sector energético nacional”, además de oponerse “al cobro de IVA en medicinas y alimentos”.

Sus planteamientos, hechos así, suenan políticamente correctos, por ser populares. Pemex, una empresa mexicana, debe ser de los mexicanos. Oponerse a más impuestos, desde luego agrada, pues me atrevo a asegurar que a muy pocos mexicanos les gusta pagar más impuestos. Sin embargo, creo que se debe ser honesto y preciso al decir las cosas; por ejemplo: el acuerdo 54 del Pacto por México se señala lo siguiente: “Se mantendrá en manos de la nación, a través del Estado, la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de Pemex como empresa pública. En todos los casos, la nación recibirá la totalidad de la producción de hidrocarburos”. Esto significa que: a) Pemex seguirá siendo una empresa pública, es decir, de todos los mexicanos y no de particulares, aunque tengan participación; b) las ganancias que obtenga Pemex serán para el país.

Es innegable que México necesita con urgencia un Pacto, pero también políticos que digan la verdad, independientemente de sus colores. No necesitamos engaños. Es tiempo de construir todos juntos.

El autor es politólogo.

Blog: http://christiangutierrezalonso.wordpress.com/