PAN y PRD, extraña mezcla de aceite y agua
René Avilés Fabila
Si el PAN se ha convertido en una especie de PRD donde todos están contra todos y las mafias se pelean por el poder, el PRI parece estar lleno de caballerosos y respetables políticos. Por fortuna para no caer en errores, basta con mirar a Tabasco. Si perdió el gobierno, fue por dos cosas: un funcionario ladrón e inmoral y un pésimo candidato. En Puebla, dudo mucho que un político como Enrique Agüera sea capaz de probar honradez y seriedad. No cabe duda de que no todo es maravilloso dentro del PRI, todavía están esos funcionarios y politiquillos que no acaban de desaparecer por muy moderna y decente que parezca tanto la cúpula como el gobierno de Enrique Peña Nieto. Acabamos de presenciar el penoso incidente que le costó el empleo a Humberto Benítez Treviño.
Pero lo que no deja de llamar la atención es que el PRD, ya sin Andrés Manuel López Obrador en sus filas, haya dejado de lado su eterna acusación contra el PRI de tener los mismos intereses que el PAN. Ahora no más PRI-AN. Lo que hoy vemos en muchos estados de la república son alianzas impúdicas entre la imaginaria izquierda, el PRD, y la evidente derecha que bien representa el PAN. Es curioso que la derrota los haya llevado a instrumentar esos planes perversos, que muestran que están lejos de tener un proyecto ideológico, y que los hermana, luego de tantas pugnas y diferencias reales. Alguien, en su momento, cuando arrancaron, señaló que se trataba de una extraña mezcla de aceite y agua. En los inicios, en esos momentos en que ambas fuerzas parecían crecer incontenibles, intercambiaban acusaciones, hoy fraternizan sin temor. Madero se ha hecho el mejor amigo de Zambrano. ¿Qué pensarán las bases de cada una de esas formaciones políticas? ¿O no pensarán, como antaño lo hacían los militantes priistas, a los que les bastaba ganar?
Hace algunos años, nadie pensaba que el PAN pudiera fragmentarse como lo vemos actualmente. Parecía un partido de firmes principios conservadores. Un buen enemigo del PRI. Hoy está por completo desdibujado a tal grado que muchos suponen que la ineptitud de Gustavo Madero podría ser alejada con la incapacidad política de la señora, experta en autoestima, Josefina Vázquez Mota. Error. Lo que deben hacer los panistas es rehacer el partido, hacer de lado el daño que les hicieron dos exmandatarios lamentables y de larga lengua: Vicente Fox y Felipe Calderón. De lo contrario seguirán siendo los socios pobres de un PRD penoso, pero que tiene el control absoluto de la ciudad capital.
El país necesita un pluripartidismo vigoroso, pero la actual oposición sólo piensa en la revancha, en recuperar parte de lo perdido. Eso es normal, lo que no es lógico es ir a cualquier clase de alianza con tal de mantener algunas dosis de poder. El PRI, en su turno, deberá ser cauteloso en la selección de personas que manda a competir por altos o pequeños cargos públicos. No piensa en los valores cívicos de cada uno de ellos, son cuotas de poder, favores que se deben. Insisto en Puebla. O en Tijuana, donde toleran a verdaderos rufianes como voceros de un partido que intenta mostrar que ha cambiado y que sólo piensa en el bienestar de México.
No es fácil respetar la política mexicana, menos a sus actores. Los hay serios y dignos, pero la mayoría son arribistas sin grandes méritos o prófugos de otros partidos que buscan seguir en los altos o medianos cargos, cobrando dineros que no merecen. Necesitamos partidos y políticos que piensen más en nosotros como sociedad que en ellos mismos y sus cuentas bancarias, en sus guardarropas.
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