Eduardo Estala Rojas
Me comentó la talentosa directora y actriz Dora Arreola, antes de iniciar este reportaje especial sobre su trayectoria, que “el teatro necesita mucha energía de nosotros, al teatro no hay que quitarle nada, al teatro hay que darle, el teatro es un medio para investigar quiénes somos y puede crear dispositivos de trabajo colectivos y comunitarios para mejorar la sociedad”.
En 1999 fundó la Compañía de Teatro-Danza Mujeres en Ritual, donde desarrolla una técnica propia de entrenamiento físico para actores y una metodología para proceso creativo encaminada a desarrollar un lenguaje físico para la puesta en escena.
“Con mi compañía he explorado temas sociales relacionada con los problemas que afectan a las mujeres latinas y creado un espacio de voz y visibilidad para las mujeres. También he establecido en mi trabajo de investigación de las técnicas de entrenamiento actoral y los procesos de creatividad una profunda conexión con mi identidad, mi cultura y mi historia. Llevar a otros lugares del mundo trabajos creativos originales que tienen que ver con nuestras raíces mexicanas, y establecer un trabajo artístico relacionado con la justicia social”, expresa Dora Arreola, quien trabaja actualmente en The School of Theatre and Dance, en la University of South Florida, Tampa.
Durante 25 años, Dora Arreola (Sinaloa, México, 1963), ha realizado teatro en Italia, Estados Unidos, Polonia, Nicaragua, Canadá. Entre las más de treinta obras que ha dirigido, destacan: El Sueño de Sor Juana de Sor Juana Inés de la Cruz; Perfecto Luna de Elena Garro; Aquí debería estar tu nombre, basada en los textos de Noé Carrillo.
“Su contribución al teatro mexicano no ha sido suficientemente reconocido en nuestro país. Es en el extranjero y especialmente en Estados Unidos, donde Dora Arreola ha puesto el nombre de México en alto por la calidad de su trabajo, por su disciplina, entrega y pasión muy por encima de otros creadores, que con menos, han recibido el reconocimiento para entrar a la lista de personalidades que han contribuido al teatro mexicano”, indica la actriz Bertha Denton.
En Estados Unidos ha trabajado como directora escénica y maestra de actuación en el Department of Theatre, de la University Massachussets, Amherst; donde realizó una maestría en dirección teatral.
“Su trabajo busca, explora, investiga, traspasa fronteras, toca fondo y eso es lo que se busca dar al espectador. Pienso que en México se desconoce mucho el trabajo de Dora, quien considero ha creado un nuevo lenguaje en las artes escénicas, anteponiendo siempre un estilo propio basado en el origen del movimiento”, menciona la actriz Mara Maciel.
Dora Arreola es una referencia del teatro de la frontera norte de México. Además de ser una maestra de teatro muy solicitada para dar clases de actuación y dirigir proyectos para generar obras originales en todo el mundo.
Toda su vida ha estado haciendo arte escénico: danza, canto, teatro. Desde niña sus juegos estaban relacionados a hacer películas, obras, coreografías, vivía con gran pasión los juegos donde podría ser otras personas. Después de esa época, en la que parece natural que todos los niños juegan a ser “otros”, le impresionaba las celebraciones de la Pascua en su natal Los Mochis, en el Estado de Sinaloa. Le interesaba mucho aprender o participar en esos rituales.
“En mis años de secundaria seguía participando en danzas y actuación. Pero fue en la preparatoria que dirigí mis primeras obras de teatro. El sentido del trabajo colectivo creativo y comunitario al que te lleva el teatro me hacía sentir en mi elemento y muy plena. Entendí que el teatro sería un espacio para expresar lo que en mi entorno era punitivo o prohibido expresar”, evoca Dora Arreola.
En la preparatoria ya dirigía teatro, sin embargo estudió la licenciatura de Oceanología en la Escuela de Ciencias Marinas de la UABC, campus Ensenada. Durante sus estudios de licenciatura también estudiaba actuación y danza contemporánea. Fue en esta etapa de su vida donde se cuestionó y tomó la decisión de hacer teatro profesionalmente.
“Me di cuenta que haciendo teatro era donde quizá daba más de mí, porque me hacía sentir en mi elemento. Decidí hacer teatro y comencé a autodirigirme en unipersonales en los que ya tenía una línea de integrar ritual o la idea que yo tenía de hacer referencia al mundo pre-hispánico, era realmente una fascinación por utilizar elementos de la cultura prehispánica. Pasó el tiempo, participé como performer con Grotowski en Italia, pero a principio de los noventa estudié formalmente Dirección Escénica con Ludwik Margules en la Ciudad de México”, reflexiona Dora.
Recuerda que estando en la secundaria, principio de los ochenta, fue a la librería y compró dos libros de la colección Sepan Cuantos…, uno de Julio Verne La vuelta al mundo en 80 días y uno que decía comedias de Molière que le interesó, porque se le hizo chistoso el título de la obra El enfermo imaginario. “Leí la obra y me pareció muy graciosa. Pasaron unos días cuando en mi escuela anunciaron que iríamos a ver una obra al teatro de la Casa de la Cultura. La obra era El enfermo imaginario con la compañía de Teatro el Galpón dirigidos por el director Atahualpa del Cioppo. La obra me impactó profundamente y ahí mismo decidí que haría teatro por el resto de mi vida. Yo le comenté a mis amigos y familia lo de la coincidencia de haber escogido al azar entre miles de volúmenes el libro de Molière, pero nadie lo creyó o nadie me entendía lo que yo les trataba de comunicar de mi fantástica coincidencia, menos creyeron que la había leído, no estaba en mi entorno que alguien leyera y menos una obra clásica”, expresa Arreola.
Acontecieron varios años y estando en Italia su maestro Grotowski le indicó que leyera el libro sobre Stanislavski titulado Stanislavski in rehearsal. Por este libro se enteró que El enfermo imaginario fue la obra que Stanislavski trabajó en sus últimos años de vida y que no alcanzó a verla montada porque murió antes de su estreno.
“Pasaron muchos años de la lectura de Stanislavski in rehearsal cuando me propusieron en Tijuana dirigir una obra y yo escogí El enfermo imaginario. Pero lo más curioso de todo, es que pasaron cinco años de esta producción en Tijuana, cuando terminé la maestría en la Universidad de Massachussets, mis maestros buscaron asignarme una obra que fuera complicada para mí dirigirla y escogieron El enfermo imaginario. Fue complicada pero estuve en la gloria haciendo el proyecto y recordando cómo llegó El enfermo imaginario a mi vida hacia 35 años y que terminó siendo mi proyecto “Aparte del talento que tengo como performer y directora de teatro, me gustaría ser ninja, ser escritora y cantar bien”: Dora Arreola.
de tesis Staging through rituals: directorial exploration of the imaginary invalid. ¡Nunca se sabe para qué son las cosas!”, enfatiza Dora Arreola.
Como directora y actriz ha revolucionado el teatro latinoamericano, ya que ha desarrollado una estructura de entrenamiento actoral utilizando movimientos procedentes de rituales mexicanos y ha desarrollado una metodología para crear lenguaje físico y una estética Sui Géneris de la puesta en escena.
Los retos que tienen los actores cuando trabajan en su compañía son “tener una autodisciplina más allá de las paredes del estudio. Lograr y sostener la preparación física que se requieren en mi trabajo. Sostener los niveles de entrega a la exploración en el proceso creativo. Un reto también es mantenerse en la línea de trabajo en base en Proceso versus producto y verdad versus falsedad. Altos grados de concentración. Trabajar con rigor. Trabajar a favor de la precisión y la especificidad. Necesidad de autotrasgresión y no socializar durante las sesiones de trabajo. También entender que el trabajo actoral es el trabajo hacia la esencia de lo que eres y no de lo que la sociedad dice que eres”.
Después de terminar el reportaje, le pregunté que cuáles serían los tres deseos que le gustaría se le concedieran, me dijo: “1. Consolidar a Mujeres en Ritual como una compañía significativa e importante a nivel mundial. 2. Que se me publiquen libros sobre mi trabajo y trayectoria que incluya; mi técnica de entrenamiento actoral; mi metodología para la creación de lenguaje físico; el montaje escénico a través de estructuras de rituales mexicanos, y como un proceso creativo se conecta con la justicia social. 3. Dirigir y actuar en la obra Telares o el olvido de la escritora Fabiola Ruiz, en colaboración con Mujeres en Ritual y Lila Down”.
En el siguiente video pueden conocer el trabajo de Dora Arreola: http://vimeo.com/55323114
eduardoestalarojas@gmail.com

