Patricia Gutiérrez-Otero
Todo es tempestad, todo grito,
no lluvia incesante y lastimera;
todo, potente fuego imperioso
que arde, consume y no quema
y arrebata el alma y la deja inerme.
Todo es pasión de una ausencia encendida
en el centro del ser donde no hay nada,
sólo vacío, hueco, abismo,
oquedad que exige ser llenada
y ansiosa solamente espera.
________________________
¿Quién enciende las Luces?
¿Quién también las apaga?
Cae la noche en la urbe,
desciende y no se posa,
murciélago nocturno
que asustadizo huye.
¿Quién enciende las luces?
El cielo rojo tiembla
y en la bóveda irrumpe,
de Babel, del orgullo,
del terror, la criatura:
bajo el neón de la lámpara
Caín y Abel son uno.
¿Quién encendió las lámparas?
¿Quién ocultó tus Luces?
________________________
Es oscura la noche;
cómo calla el viento;
los pájaros escuchan,
esperan;
los árboles respiran
inaudibles.
Es oscura la noche;
la madrugada demora,
teme rasgar el himen
negro.

