Los presidentes de ambas Cámaras en el Congreso de la Unión confrontaron posturas respecto a la figura de los testigos protegidos, así como por el alto costo que generan al erario.

El líder de los diputados, Francisco Arroyo, calificó esa figura como “perversa”, y comentó que sería deseable su desaparición, mientras que el del Senado, Ernesto Cordero, exaltó su práctica y aseveró que gracias a ellos durante el sexenio pasado fueron “sacados de circulación” 23 de los 37 delincuentes más buscados.